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miércoles 7 de junio de 2017, 01:00

Ocupan los espacios públicos para no alejarse de sus casas

En su improvisada vivienda, ubicada frente al Parque Caballero, doña Ana Gómez fija su nostálgica mirada con dirección a su antiguo hogar de la Chacarita, donde el agua ganó terreno tras la crecida del río Paraguay, cuyo nivel llegó a 4.86 metros, tras crecer 3 cm. Al igual que la mujer de 77 años, existen más de 600 familias damnificadas actualmente que tuvieron que buscar reubicación.

La cifra de personas afectadas por la inundación aumenta todos los días en la capital. Muchos de ellos, quienes ocupan espacios verdes –como parques y cerros– afirman que la instalación en este tipo de sitios se da ya sea por la falta de opción, para estar cerca de sus hogares y desarrollar sus actividades diarias o por la saturación los refugios.

“Esta es la zona más adecuada que encontramos para mudarnos con mi marido. Para estar casi cerca de nuestra casa y por el espacio ya que los demás refugios están llenos. Nuestra mayor necesidad ahora mismo son los baños móviles, sobre todo por las criaturas y personas de avanzada edad como yo”, indicó Gómez.

Dentro del mencionado parque también hay varias viviendas como la de Teódulo Benítez, quien trabaja como mecánico. “Mi problema es que los vehículos que tengo que arreglar ocupan mucho lugar y si voy a otro refugio no podré continuar con mi oficio”, expresó.

Materiales. La provisión de más servicios sanitarios móviles es una solicitud masiva que se escucha en los distintos refugios, además de las chapas y terciadas, cuyos materiales son deteriorados fácilmente con cada lluvia.

Tal es el caso de Vicente Ángulo Orué, amputado de ambas piernas por padecer de diabetes. El hombre está refugiado en la plaza de los Derechos Humanos de la zona céntrica de Asunción. “Lo que más necesito son terciadas para ampliar mi pieza montada, para tener mis cosas y para que mis parientes, quienes me ayudan a movilizar, puedan ingresar, ya que el espacio que tengo es muy reducido”, señaló.

Denuncia. Por otro lado, existe una masiva queja de la ciudadanía en general hacia un gran número de personas damnificadas que ocupan áreas verdes como refugio y no cuidan el lugar.

Aseguran que como secuela provocan una degradación de los sitios tras generar basuras y destruir veredas, pastos y parques de juegos. En la zona del cerro Lambaré la inquietud de los vecinos es la tala de árboles en la reserva forestal. Sostienen que la circulación por los sectores de reubicación es una dificultad por el olor nauseabundo y la inseguridad.