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sábado 15 de julio de 2017, 01:00

Obras en el Mercado 4 deben apuntar a un cambio integral

El inicio de la remodelación y reconstrucción del tramo de la avenida Rodríguez de Francia que afecta al Mercado 4 es una buena señal, si es que implica también el comienzo de un proceso de transformación profunda de ese populoso centro de abastecimiento capitalino. Ese espacio en el que miles de personas a diario venden y compran requiere una atención global a sus problemas.. La precariedad, el desorden, la inseguridad, el hacinamiento, el peligro, la delincuencia, el silencio cómplice de las autoridades policiales y municipales, los menores en situación de riesgo y otras situaciones exigen que la Municipalidad de Asunción lidere un trabajo planificado para introducir profundos cambios.

A pesar de las dificultades temporales que han empezado a generar –sobre todo en el tráfico de vehículos– los trabajos que se iniciaron sobre Rodríguez de Francia, en el Mercado 4, no puede sino verse como auspicioso que por fin la Intendencia capitalina se haya lanzado con coraje a intervenir un espacio cada vez más deteriorado, caótico, abandonado y peligroso.

Como ninguna autoridad municipal, por la presión que va a recibir, se animaría a convertir en peatonal el tramo de Rodríguez de Francia que va desde Perú hasta el inicio de la avenida Próceres de Mayo, lo racional es la intervención que se ha iniciado para remodelar el espacio y reconstruir el pavimento que está en lamentables condiciones.

Tanto los comerciantes como los que circulaban con sus vehículos por el lugar hoy sufren el impacto de la obra, pero tendrán que comprender que todo progreso implica algún sacrificio. Siempre será mejor aguantar tres meses el mayor congestionamiento vehicular del entorno, la pérdida de tiempo, el incremento del consumo de combustible y el ejercicio de la paciencia antes que seguir transitando por una avenida con cráteres más emparentados con un paisaje lunar antes que con una vía de circulación urbana.

Lo que ha comenzado tendrá solidez y aceptación de la opinión pública si también implica el inicio de un proceso de cambio profundo en el Mercado 4. De hecho, de manera paulatina, por la dinámica propia del comercio, la transformación comenzó hace ya algún tiempo. El tradicional centro de aprovisionamiento de verduras, hortalizas y frutas ha ido mutando hasta convertirse hoy en una inmensa tienda de ropas y electrónica al paso de los transeúntes.

Por lo tanto, lo que la Municipalidad puede hacer no es sino ingresar a ese circuito transformador en marcha para establecer una hoja de ruta, plazos, una metodología de trabajo y metas a corto, mediano y largo plazos. La tarea tiene que partir de un conocimiento exacto de la realidad.

El Mercado 4 hoy es caótico, desordenado, inseguro e incluso peligroso. El hacinamiento y la precariedad de las instalaciones eléctricas mezclados con un próspero submundo de la delincuencia que reduce objetos robados y se dedica a la piratería –entre otras actividades ilícitas– son también males a enfrentar.

Sabiendo que es una labor difícil, la Municipalidad tendrá que tomar al toro por las astas. Si es capaz de hacer lo que debe en Rodríguez de Francia, tendrá que serlo también en una dimensión más amplia para abarcar la totalidad del Mercado 4 que a gritos está solicitando una adecuada intervención para seguir sobreviviendo.