El calor insoportable además del cansancio de formar fila desde la madrugada, dejaron sin aliento a más de uno entre el gentío que esperaba ser inmunizado en el Hospital Regional de Luque.
Cerca de las 10 de la mañana la gran demanda derivó en la falta de jeringas o dosis en los puestos de vacunación y la atención quedó suspendida. El nerviosismo creció y la gente exigía una explicación, que no llegó.
La cola, que alcanzaba hasta la doble avenida, giraba en las transversales y no corría. En una de ellas, Teresa Colmán exigió que su pequeña sea vacunada pese a que no contaba con la tarjeta de vacunación. "Como si fuera que voy a exponerle a mi hija y le voy a vacunar dos veces", expresó con rabia. Empeñada en no perder el lugar que ocupó desde las cuatro de la mañana -eran las 10 cuando llegó a la mesa de vacunación- discutió con los vacunadores. "Yo sólo cumplo órdenes señora y tiene que presentar la tarjeta de vacunación", repetía tímidamente el joven militar. Luego de mucha insistencia accedieron a vacunar a la pequeña de siete años. No ocurrió lo mismo con las demás madres que aguardaban sin la tarjeta.
En tanto, frente al gran portón de hierro del hospital unos cuantos efectivos policiales no encontraron mejor forma de asegurar los barrotes colocando las esposas en lugar de candados. Esta situación caldeó aún más los ánimos de los pacientes que no podían avanzar hasta el patio de la institución. Ya en el hospital madres con bebés transpirados y las caritas rojas de tanta exposición al sol y la alta temperatura, buscaban sombra en algún lugarcito.
"Desde las tres de la mañana que estamos", manifestó con desgano Mirian Aguilar, que se encontraba con dos de sus nietos y su nuera. "Por lo menos si avisan lo que está pasando, pero acá nadie te dice nada. Es una vergüenza", expresó la mujer. Ante la insistencia del público, el último funcionario de la mesa se perdió entre el gentío, ocasión que fue aprovechada por los niños para curiosear entre las planillas de vacunación, jeringas y algodones.
DEMANDA, AFECTADA POR PACIENTES DEL INTERIOR
La gran demanda de pacientes que se acercan hasta el hospital regional de Luque para recibir la dosis contra la fiebre amarilla se debe a la presencia de pacientes de "todo el país", según el director interino, Ramón Moreno. Aseguró que no se puede hacer responsable ante la falta de dosis o jeringas durante las jornadas.