"No esperábamos que todo termine así. Todavía estamos sorprendidos", dijo dolido Silvino Toledo, tío del joven fallecido Óscar Daniel Toledo, séptima víctima sospechosa de fiebre amarilla. El chico de 17 años vivía y trabajaba en Laurelty de San Lorenzo. Desde el jueves último estuvo internado en Lacimet, donde finalmente falleció.
Óscar había ingresado a Lacimet caminando y sosteniendo el suero con las manos. Bastaron tres días para que su estado se complicara tras sentirse indispuesto unos días antes con cuadro de fiebre y fuertes dolores de cabeza.
Óscar es el quinto en la lista de los que presuntamente fallecieron por fiebre amarilla en el barrio Laurelty. Las primeras víctimas fueron: María Elena Mendoza de Woroniecki, Raúl César Osorio, Eduardo Woroniecki y Adela González.
El joven ingresó a terapia intensiva, no obstante sus padres recibieron un informe alentador. "El sábado el doctor nos dijo que se sentía mejor y que ya volvió a comer y después el domingo a la noche ya nos dio el último aviso. No sabemos si era para no ilusionarnos o es que sabían que él ya estaba mal porque él entró con fiebre y dolor de cabeza y terminó así", manifestó Silvino.
Con la confirmación de su deceso, la familia Toledo ya no autorizó la realización de la autopsia solicitada por los médicos. "Sus padres están muy shockeados y ya no quieren someterlo a nada más, ya no quieren saber más nada porque todo fue muy doloroso", afirmó.
Cuenta Silvino que todos los días ingresaba a la sala de terapia para conversar con su sobrino. "Estaba consciente. Yo le hablaba mucho. Él me escuchaba", aseguró. Luego del deceso del joven, toda la familia fue inmunizada, incluidos dos hermanos que llegaron de la Argentina.
RIESGO. Si bien Óscar fue bien atendido en Lacimet, los familiares cuestionan la falta de comunicación constante por parte de las autoridades sanitarias que no se "preocuparon" por la situación de la zona considerada de riesgo. "Ahora vi que pasó Senepa por acá. ¿Por qué no vinieron antes?", cuestionó el tío.
Agregó que la situación del barrio no es de las mejores, ya que se encuentra rodeado de terrenos sin limpiar y grandes basurales que permanecen durante largo tiempo, lo que da lugar a la proliferación de criaderos del mosquito transmisor de la enfermedad.
PÉRDIDA. El cansancio y el silencio se apoderaron de la familia cuando en la mañana de ayer fue velado el cuerpo de Óscar en la humilde vivienda donde vivía con sus padres Ana María y Pantaleón y sus cinco hermanos. Cerca del mediodía, rostros tristes y con cierta resignación se veían en quienes se acercaban a dar fuerzas a la familia Toledo.
Silvino era el único familiar en condiciones de conversar sobre la víctima y lo recordó como un sobrino "súper inteligente y estudioso". "Estudiaba a la noche porque de día trabajaba conmigo en la herrería. Este año iba a hacer el 6ºcurso", contó sollozando. Lamentó el dolor que a partir de ahora debe atravesar la familia.
Afuera, las cuadrillas de sanidad de las Fuerzas Armadas (FFAA) y del Ministerio de Salud recorrían la zona de riesgo para inmunizar a las familias que aún no accedieron a la dosis. Muchos de los habitantes de la zona estaban en su lugar de trabajo cuando las cuadrillas pasaron a vacunar casa por casa.
La larga jornada de dolor ante la pérdida continuó en el cementerio de San Lorenzo, donde ya a la tarde le dieron sepultura al joven los amigos y parientes más cercanos.
"NO TENEMOS APOYO"
Albino Ferrer, intendente de San Lorenzo, aseguró que no fue posible adelantar los trabajos de limpieza de la ciudad -y sobre todo del barrio Laurelty-, debido a la indiferencia de los vecinos y propietarios de terrenos con malezas.
"No tuvimos ni tenemos el apoyo de la gente y no nos quedó otra que atropellar las propiedades privadas", manifestó Ferrer.
Sin embargo, los vecinos tienen otra visión y criticaron duramente al intendente, por lo que calificaron como una reacción tardía de su administración, que recién ayer realizó una limpieza masiva en el barrio, donde ya suman 5 los muertos.
El intendente se defendió diciendo que desde la Comuna notificaron a los propietarios para que se encargaran de la limpieza de sus terrenos y no tuvieron respuesta. Adelantó que el costo de los trabajos será incluido en los impuestos que deberán abonar los contribuyentes.
Para las tareas de limpieza se utilizan maquinarias del Ministerio de Obras Públicas, pero el combustible debe proveer el Municipio.
"Creo que estamos gastando algo así como 4 millones por día, porque todo el personal está trabajando continuado", explicó Ferrer.
El titular de la Comuna aseguró que los trabajos continuarán hasta que el barrio quede libre de malezas y sitios donde se acumulen los criaderos del Aedes aegipty.
200 efectivos de las FFAA, con camiones volquetes, palas y desmalezadoras, estarán en Laurelty para eliminar criaderos del mosquito transmisor.