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Cuando los niños detruyen la soja
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El uso de agrotóxicos genera malestar en Alto Paraná. Niños y niñas de la comunidad de San Miguel, realizaron una simbólica destrucción de cultivos de soja, en protesta por el indiscriminado uso de químicos en la zona.
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Martes/11/DICIEMBRE/2007 Por Francisco Espínola y Claudia Cardozo Como una forma de protestar contra el indiscriminado uso de agrotóxicos, que presuntamente causó la muerte de un niño y enfermó a varios más, los niños y niñas de la comunidad de San Miguel, en el distrito de San Cristóbal, realizan una simbólica destrucción de cultivos de soja, propiedad de productores brasileños. Acompañados de sus padres, como parte de la campaña "Pare de fumigar" lanzado por la Asociación de Agricultores del Alto Paraná (Asagrapa), los niños y niñas invadieron un inmenso sojal y empezaron a arrancar plantas de soja, o a aplastarlas con garrotes, para graficar la resistencia al cultivo con uso de agrotóxicos, como se puede apreciar en el video captado por los enviados de Última Hora del Este. El sojal simbólicamente destruido se encuentra a pocos metros de la vivienda de la familia Giménez, donde falleciera el niño Jesús Giménez, de apenas 3 años de edad, el pasado 13 de diciembre, luego de quejarse de dolores de cabezas, nauseas y vómito, el mismo día en que el productor brasileño Wilmar Filipetti estuvo fumigando su sojal y el veneno invadió la casa. El caso fue denunciado judicialmente ante la Fiscalía de Santa Rita, pero hasta ahora no hay avances en la investigación, y los pobladores temen que todo termine nuevamente en la impunidad. Ahora, otro menor, Isidro Fabián Maidana López, un niño de 7 años, también sufre de llagas y escoriaciones en la piel, que sus familiares también atribuyen al envenenamiento por el uso de agrotóxicos por parte de los productores sojeros, en su mayoría brasileños, que han rodeado con campos de cultivos mecanizados a toda la comunidad, sin cumplir con las franjas de protección ambiental que exige la Ley. "Hace unos días que Fabián está vomitando, tiene diarreas y también le aparecen ampollas por todo el cuerpo, que con remedios yuyos se le están acabando de a poco", explica la madre del niño, Francisca López. UN LARGO CONFLICTO. La comunidad conocida popularmente como Reloj-Cue, se ha convertido en uno de los principales focos de conflicto de la denominada "guerra de la soja" en el Alto Paraná, que enfrenta a productores de la oleaginosa, principalmente brasileños, con comunidades campesinas, cuyas chacras y viviendas se han visto rodeadas por los vastos campos de cultivo mecanizado, y sufren por el constante uso de agrotóxicos. "Ya no vamos a esperar a las autoridades, no podemos permitir que mueran más niños", dice Adelaida Jiménez, tía de Jesús Jiménez. Las aproximamente 100 familias que viven en San Miguel se declaran en movilización permanente, y se han unido a la campaña "Pare de Fumigar" que lanza la Asociación de Agricultores del Alto Paraná (Asagrapa), dispuesto a "no permitir más el uso de plaguicidas en la zona" "Nosotros ya hemos presentado varios pedidos al gobierno para que ordenen a los sojeros a que paren de usar fumigadores", sostiene el docente y el concejal local Ramón Darío Giménez. La escuela en la que el enseña, María Auxiliadora, también está totalmente rodeada por los sojales, y varios niños se han desmayado en plena clase, con síntomas de vómitos y dolores de cabeza. "Desde este momento, vamos a estar todos unidos y movilizados, y vamos a impedir que cualquier fumigador intente arrojar agro tóxicos" dice Giménez, quien responsabiliza al intendente de San Cristóbal, Ydelfonso Santander, de los conflictos y enfrentamientos que puedan surgir, ya que el mismo se declaró públicamente a favor del uso de agrotóxicos.
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