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Domingo/04/NOVIEMBRE/2007
Por Jorge Torres Romero
Desde la caída de la dictadura militar (1989), los sucesivos gobiernos colorados no supieron qué hacer con las Fuerzas Armadas (FFAA).
La institución está atravesando una de sus peores crisis, que se traduce en el poco interés de los jóvenes en cumplir con el Servicio Militar Obligatorio (SMO). Históricamente, la dotación de paz autorizada era de unos 20 mil conscriptos anuales. Hoy, este número ha disminuido a unos 5.000 y en la práctica solo alrededor de 2.500 jóvenes ingresan por año al cuartel.
La ausencia de una política de Defensa Nacional llevó a un paulatino deterioro de la institución castrense, que hasta hoy no logra redefinir su razón de ser y su millonario presupuesto anual de 469 mil millones de guaraníes, parece hasta injustificado.
Sin embargo, los jefes militares atribuyen la crisis que viven a cuatro factores principales: a) la falta de un presupuesto suficiente que le permita mantener, renovar y completar su material de guerra; b) la disminución sostenida de conscriptos del cuadro de la tropa que le impide completar las formaciones básicas de combate en condiciones mínimas operativas y de mantener los niveles adecuados de las reservas; c) el empleo del personal de cuadros, oficiales y suboficiales, en misiones ajenas a su función profesional y d) la incautación de sus instalaciones históricas, en beneficio de otras instituciones del Estado, sin ningún resarcimiento económico.
CONSECUENCIAS
Esta situación, siempre según la versión de los militares, arroja como consecuencia que las instalaciones fronterizas se encuentren en precarias condiciones, en donde ni siquiera se cuenta con medios de transporte, combustible, equipos de comunicaciones, uniformes adecuados, medicamentos y lo principal, conscriptos o soldados.
Según datos oficiales, en las 181 instalaciones militares (destacamentos, puestos, prefecturas, bases), en los límites fronterizos, se dispone solamente de 286 conscriptos. Una media de menos de 2 soldados por instalación. En la frontera del Chaco, la media es de 2,6 conscriptos por destacamento o puesto militar.
El otro factor que para la instancia castrense es significativo y que responde a la ausencia de soldados en los cuarteles, tiene que ver con la figura constitucional de la Objeción de Conciencia. La Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados entregó hasta hoy más de 140 mil certificados a los objetores de conciencia.
A criterio de los militares, hoy día existe una mayor facilidad para eludir el servicio militar, que, según sostienen, se convirtió en un servicio voluntario y que en su momento no fue recurrida por el Ministerio de Defensa ni por el Ejecutivo.
En conclusión, la mayoría de los cuarteles de las FFAA hoy están vacíos. El presupuesto que cada año se les asigna cubre básicamente los gastos de mantenimiento de los personales operativos.
En contrapartida, los países de la región implementaron una política de rearme y recategorización de sus FFAA, mientras que en Paraguay, ni siquiera se instaló un debate acerca de qué hacer con las fuerzas militares.
POSTURA OFICIAL
El coronel Eugenio Solís, miembro del Departamento de Comunicaciones de las Fuerzas Armadas, explica que en estos momentos existe el plan de cubrir los destacamentos con oficiales y suboficiales, precisamente por razones de seguridad. "Sabemos que el oficial y el suboficial estarán mejor capacitados para atender las situaciones de seguridad", indicó.
A criterio del coronel, en este último periodo de reclutamiento se observa que hay un aumento de jóvenes con ganas de realizar el SMO.
Argumentó que esto se debe al incremento de la parte de asistencia social.
"El soldado que viene a los cuarteles sale con una profesión, se le ofrece la posibilidad de concretar sus estudios básicos. Aparte de eso, hay un incentivo que es la parte económica, comentó Solís.
DESOLADOR
Destacamento militar en Fuerte Olimpo. Este es el panorama que presenta la mayoría de las instalaciones militares que se encuentran en las zonasde frontera.
El presidente Evo Morales implementó una política armamentista en Bolivia, motivado por el gobierno venezolano de Hugo Chávez.
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