El sábado 1 de diciembre daba por Radio Fe y Alegría la triste noticia, a las 8 de la mañana, de que el campesino Vidal Vega, de madrugada, había sido asesinado en su casa. Varias llamadas telefónicas a Curuguaty me lo confirmaron.
Fue una destrucción de archivo. Vidal Vega era uno de los mejores informados de lo sucedido en la masacre y que muchos datos había proporcionado a la investigación paralela de la ciudadanía, cuando el gobierno de facto nada está informando.
Fue asesinado en su casa por dos sicarios que huyeron. Igual que los sicarios que dispararon armas automáticas, escuchadas en una grabación, que mataron a 17 personas y que luego también huyeron.
Vidal Vega era un campesino de los miles que hay en el Paraguay que llevaba años en la lucha por tener un pedazo de tierra para poder vivir con su familia y compañeros.
Un luchador que cae ansiando tierra para vivir mejor. Por supuesto que eso no basta para salir de la miseria. Pero, es la base para crecer si se le añaden mercado, técnicos que ayuden, semillas aptas, financiación, caminos todo terreno y fábricas que den valor agregado al fruto de tanto trabajo. Y todo esto se llama Reforma Agraria Integral.
Ninguno de los que van a tener sus internas el día 9 nos hablan de esta Reforma. Por eso sus palabras nos resultan vacías y no nos interesan. Dejan directamente fuera de su posible acción a la mitad campesina del Paraguay e indirectamente olvidan también a los que vivimos en las ciudades.
Por eso no hagamos caso a los que nos prometen mucho, pero en su vocabulario y planes no entra la realización ya de una Reforma Agraria.
Y hablando de Curuguaty, los siete encarcelados y los cuatro en prisión domiciliaria son presos políticos. ¿Puede haber en una democracia presos políticos?