Por Pa’i Oliva
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Preocupa a muchos cómo está destrozándose más y más por día el tejido social de la nación. Por robarle 20.000 guaraníes destripan a un muchacho. Por locura de borrachera, un policía balea a un chofer de colectivo. Por naderías, el macho de la familia golpea, viola a sus hijas y arrastra de los cabellos a su señora. Son casos que me llegaron en un solo día.
También, niños y mujeres embarazadas mueren por falta de atención médica, por imposibilidad de ir a un hospital, porque está lejos o no existe.
A otro nivel se permite el ingreso del contrabando, aunque está cerrando ingenios azucareros. Todavía para tener trabajo se debe presentar el carnet del partido. Y en esta precampaña se reparten entre los correligionarios las medicinas que faltan en los hospitales.
Por si fuera poco, la Justicia está atascada, se compran y se venden algunos jueces y fiscales, el juicio sobre el Ycuá Bolaños no se empieza ni se acaba, la compraventa en muchos miles de dólares en Diputados y Senado es sabido que nunca se investiga ni castiga.
Y allá, en lo alto, tenemos un presidente que todos los días arremete contra sus oponentes y ahora contra la Iglesia, sus obispos y sacerdotes, y todavía tiene la cara dura de querer visitar al papa Benedicto XVI.
Estamos locos o enfermos, o el tejido social del Paraguay está hecho polvo. Esta es una hora preocupante. Hay que comenzar a refundar nuestra Patria desde otros cimientos más sólidos y humanos.