Por Raúl Ramírez Bogado
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¿Hasta qué punto llega la libertad de una persona? Según Bill Eugenio Rafael Samudio Bazán, un topógrafo que asegura "luchar por la libertad", es hasta tener el derecho de elegir "si querés morir o no".
Samudio Bazán fue multado el 3 de julio pasado con la suma de G. 255.112, por un agente municipal, debido a que no usó el cinturón de seguridad al conducir su automóvil. Apeló ante la jueza de Faltas de la Comuna de Asunción, que ratificó la sanción.
Sin embargo, Samudio fue más allá. Planteó ante el fiscal Luis Clyde Muniagurria una denuncia contra el policía de tránsito Francisco Ortiz, la jueza de Faltas, Rita García Aguayo y su secretario Daniel Casco, por el delito de violación del orden constitucional.
El agente del Ministerio Público requirió desestimar el caso. La jueza de Garantías, María Griselda Caballero admitió el pedido, y ahora, el topógrafo apeló la resolución. Denunció al fiscal, a la magistrada y hasta al actuario, Vicente Rodríguez.
UN LIBRO. "Soy un hombre que lucha por la libertad. Tengo un libro escrito: Manual del Hombre libre", señala el automovilista, alegando que no le pueden obligar a usar el cinturón de seguridad.
"Estamos en democracia donde la libertad es el principal factor de sobrevivencia y te exigen con multa colocarte el cinto de seguridad. Esta es tu libertad, no le afectás a terceros por no ponerte el cinto de seguridad", refiere.
"Si te chocan y te morís, es tu culpa. No te pusiste gua'u el cinto. A veces porque te ponés el cinto, morís. Entonces vos sos el culpable de haberte puesto el cinto", remarca.
"Entonces, esa conducta que no afecta el derecho de terceros se llama nuestra libertad pública y la autoridad no nos puede decir qué tenemos que hacer o qué no tenemos que hacer", argumenta.
"Yo hago una denuncia en la Fiscalía, pero al fiscal (Muniagurria) se le perdió el concepto de libertad. Yo denuncio la violación del orden constitucional, artículo 137 de la Constitución y alego el artículo 269 del Código Penal, que es la transcripción del 137, que pena hasta con 10 años de cárcel al que viola este orden", asegura.
Afirma que el fiscal Muniagurria no citó siquiera sus argumentos para pedir la desestimación de la causa. "Se le perdió el derecho natural a la libertad, y la convirtió en personas innominadas sobre hecho atípico. La libertad no tiene sentido, y esto fue admitido por la jueza Caballero", apunta.
En su apelación, patrocinada por la abogada Patricia Vargas Talavera, insiste en que la libertad no es una persona innominada. Habla de los filósofos, de la intimidad.
"La única finalidad por la cual el poder puede, con pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro de una comunidad civilizada contra su voluntad, es evitar que perjudique a los demás", acota.
Su argumento se basa en que la ley de tránsito va contra el orden constitucional, porque el que use o no el cinturón de seguridad está exento de la autoridad pública. El caso es bastante llamativo y hace una reflexión sobre si esta es la verdadera libertad.
CON AMPARO PUDO USAR PELO LARGO EN LA ERA STRONISTA
Según refiere Bill Samudio Bazán, en el año 1968, cuando tenía 24 años, "existía en la dictadura de Stroessner la denominada 'Operación Tijera', donde la Policía agarraba a los jóvenes, les llevaba a la peluquería y se les pasaba la maquinita en el medio. Les hacían una ruta en la cabeza. Entonces yo me dejé crecer el cabello y salí a la calle. Cuando me quisieron agarrar, me defendí y me escapé de ellos. Presenté luego un amparo. En aquel tiempo, un diario colocó así el titular: 'Insólito, melenudo se escuda en la Justicia'. Ahora, estamos en el mismo caso. En tiempos de Stroessner yo tuve la suerte de que había un juez con huevos, Bedoya se llamaba. Y gracias a ese juez, yo tenía 99 a 1 contra el dictador y gracias a ese juez, ese 1 %, me dio mi derecho a la intimidad", dice.