Ayer fue el Día de la Guarania, cuyo creador, José Asunción Flores, fue uno de los más grandes músicos del Paraguay. Sin embargo, la casita donde vivió gran parte de su vida, convertida en un museo hace unos años, sufre actualmente los embates de los años, de la humedad y la desidia.
La pequeña y añeja construcción, ubicada en Punta Karapã, en el populoso barrio de la Chacarita, en Asunción, corre el peligro de derrumbarse, pese a que ya se le había realizado una restauración tiempo atrás. El problema es que, como toda construcción, requiere de un mantenimiento.
"Esta casa debería ser un patrimonio cultural; allí nació y creció uno de los más grandes exponentes de la música paraguaya, pero no tenemos el apoyo de nadie para conservarla, y nosotros, los vecinos, tampoco podemos hacer más de lo que hacemos porque cuesta bastante", menciona el músico Remigio Pereira.
El museo alberga en su pequeño interior la Biblioteca Arturo Pereira, con libros donados por este y muchos otros aportes voluntarios.
Allí van alumnos, docentes y un sinnúmero de extranjeros que llegan para ver cómo y dónde vivió el creador de la guarania.
En la actualidad, ninguna institución apoya financieramente la conservación de este sitio, a decir de los vecinos, quienes cuidan el lugar.
SIN MIRADOR. Hace dos años que el proyecto para un mirador, encabezado por la Municipalidad de Asunción, quedó sin efecto. Tras numerosos problemas por las intervenciones que querían hacer, la empresa que apoyaba y financiaba se retiró.
Según el maestro Remigio, los extranjeros descubrieron irregularidades en el manejo de fondos. "Nosotros denunciamos todo eso. Después, la Municipalidad de la capital retiró todo el apoyo, hasta al guardia que cuidaba el lugar le retiró", apuntó.
ROBAR UNAS GALLETAS LE ABRIÓ LAS PUERTAS AL MUNDO MUSICAL
Las paredes de esta casita fueron testigos de innumerables travesuras, de preocupaciones, sueños y deseos de José Asunción. Como muchas veces las cosas que ocurren son causales, el niño de aquel entonces robó unas galletas de un negocio cercano, por lo que la Policía, de castigo, le llevó como aprendiz en la Banda de Música de la Policía de la Capital. Allí, el destino le brindó la posibilidad de aprender y formarse para ser un grande de la historia paraguaya.