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Por Patricia Cañete
PIRAYÚ
Con una sonrisa en medio del dolor, la familia de Lorenzo Rodríguez experimentó ayer sentimientos encontrados por la pérdida de Lolo, como lo llamaban cariñosamente, y la felicidad de saber que con la partida del hermano menor se pudo dar continuidad a su vida en otras personas.
Lorenzo, de 15 años, tuvo una muerte cerebral el viernes pasado en el Hospital Nacional de Itauguá, luego de presentar dolores de cabeza durante varios días. Con la cofirmación médica de la situación del joven se decidió convertirlo en donante de órganos, en este caso de sus riñones y córneas. El corazón no fue posible trasplantarlo por falta de pacientes compatibles en lista de espera.
"Antes le teníamos a un Lolo, ya no está con nosotros, pero ahora tenemos dos o tres, solo que está en otros lugares y está vivo en otras personas", resume y se quiebra María Estela, de 18 años.
Lucy Rodríguez, mamá de Lorenzo, no deja de besar un cuadro donde se estampó la fotografía de su hijo junto a la imagen de Jesús. Pese a sentirse "destrozada" manifiesta que encontró consuelo en saber que parte de su hijo sigue viva.
"Lo vamos a extrañar muchísimo, pero es superlindo también porque sabemos que aunque él ya no esté con nosotros, está viviendo en el cuerpo de otras personas y que a una le da la posibilidad de seguir viviendo y a otra mejorar su condición de vida. Estamos felices por eso pese a que sentimos su ausencia", agrega Rosa Rodríguez, de 21 años.
RECUERDOS. Lolo era un joven de perfil bajo, hablaba poco y no creaba problemas en casa ni en la escuela.
"Tenía que estudiar mucho para pasar, pero era muy dedicado, siempre le decía que no deje de estudiar", recuerda sin dudar Ramona, su hermana mayor.
"Era muy bueno", susurra Lucy mientras se dispone a juntar las pertenencias de Lorenzo entre ropas, trabajos de la escuela y cuadernos.
Donar los órganos de su hijo no fue fácil pese a que fue un tema ya conversado con anterioridad en la familia, gesto al que él no se opuso pese a su corta edad.
"Siempre hablábamos de eso y escuchábamos los casos de personas trasplantadas o de los que aguardan algún órgano para continuar con vida, en este caso enseguida recordamos a la niña que esperaba un corazón en IPS, pero fue una lástima que no se pudo con ella", explica Ramona.
Las hermanas Rodríguez coinciden en que la experiencia de perder a Lorenzo les permitirá tenerlo cerca de una manera distinta.
cifras
778
trasplantes ya se realizaron en Paraguay desde 1985. 14 cardiacos, 338 renales y 426 de córneas, según el Instituto Nacional de Ablación y Trasplante.
DONANTES PUEDEN REGISTRARSE
El artículo 17 de la Ley 1.246/98 de Trasplantes de órganos y tejidos anatómicos humanos establece que toda persona capaz, mayor de dieciocho años, podrá autorizar ante escribano público, en el Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT), o en las instituciones o locales que este habilite al efecto para que después de ser confirmada la
muerte cerebral, se proceda a la ablación de órganos y tejidos de su cuerpo, para ser
trasplantados en otros seres humanos vivos con fines de estudio e investigación científica.
La autorización a que se refiere el presente artículo podrá especificar los órganos,
cuya ablación se autoriza o prohíbe, de un modo específico o genérico. De no existir esta
especificación, se entenderán abarcados exclusivamente a los fines de trasplante en seres
humanos vivos y excluidos los de estudios e investigación científica.
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