Durante más de tres décadas "El Litoral SA" fue el principal punto de llegada a Asunción y de salida hacia el interior. Estaba ubicado en Constitución y Luis Alberto de Herrera, al costado del edificio del IPS, y sus dimensiones eran mucho más modestas que las de la actual terminal.
No todas las empresas usaban las instalaciones de "El Litoral" como terminal de sus unidades. Algunas de ellas tenían sus paradas en los alrededores de la Plaza Uruguaya o sobre la calle Cerro Corá. Y las líneas internacionales también tenían sus propias terminales, que estaban diseminadas en diferentes puntos de la Capital.
"Históricamente, las dos puertas de entrada a Asunción eran el Puerto y la Estación del ferrocarril. Y muchas de las terminales de ómnibus de media y larga distancia se ubicaban en sus alrededores", explica el historiador Luis Verón.
Pero, a pesar de sus reducidas dimensiones, si las comparamos con las de la terminal municipal, "El Litoral" era un hervidero de gente todos los días, a toda hora. Un microcosmos en el que los viajeros y sus familiares se apiñaban en el reducido espacio, lo que permitía una mayor interacción y relacionamiento entre ellos.
Construido en la década del 50, no era de propiedad municipal, sino privada, y estuvo en servicio hasta la entrada en operación de la Terminal de Ómnibus municipal, en 1984.
Verón relata que "El Litoral" fue construido por la empresa Carlos Casado en un terreno de su propiedad. "Toda la manzana era de Carlos Casado, y en la esquina opuesta –en Azara y Brasil– estaba la estación de servicios", recuerda.
CRECIMIENTO. Pero Asunción empezaba a dejar de ser una ciudad provinciana y se iba convirtiendo en una urbe que necesitaba un reordenamiento de su sistema de transporte.
Además, el centro capitalino ya resultaba pequeño para soportar la creciente afluencia de vehículos de transporte de media y larga distancia, y había que trasladar las paradas de estas unidades a barrios periféricos, lo que obligó a la construcción de una nueva terminal, de mayor envergadura y acorde a las nuevas necesidades.
Esto llevó a la entonces Municipalidad de la Capital a construir un nuevo edificio para soportar ese crecimiento.
El mayor tamaño de la terminal municipal, el acceso más fácil a ella y la obligatoriedad de usarla, hicieron que "El Litoral" desapareciera, y con él, otro punto de referencia de la Asunción de antes.