Por Noelia Duarte y Nancy Méndez
CIUDAD DEL ESTE
La Escuela Sol Naciente, ubicada en el kilómetro 9 Monday, de Ciudad del Este, Alto Paraná, es un ejemplo de superación de la comunidad educativa y padres organizados. A la fecha ya cuentan con aulas de material cocido, pero en el 2009 comenzaron dando clases bajo una carpa y la institución fue conocida como la "escuela hule".
A comienzos del año escolar en el 2009, los padres se organizaron para que sus hijos puedan acceder a la educación escolar básica y junto con los profesores Pedro Cáceres y Catalina Velázquez comenzaron el desafío de enseñar las primeras letras a los niños del barrio, que ya no tenían cabida en las otras instituciones de los alrededores.
Un empresario árabe costeó la construcción de un aula donde desde este año ya desarrollan las clases, y el mes pasado la Municipalidad de Ciudad del Este habilitó otra sala de clases para que los 68 alumnos puedan desarrollar sus actividades más cómodamente.
El profesor Cáceres explicó que en el turno mañana se enseñan el 2° y 3.er grado, mientras que en el turno tarde, el preescolar y el primer grado. Para el próximo año quieren habilitar el 4° y el 5° grado, utilizando la sala de clase donada por la Comuna, que la dividen con terciadas para diferenciar los grados.
Las sillas con pupitres fueron donadas por algunas instituciones y otras fabricadas por los padres de familia. La Gobernación del Alto Paraná les provee la merienda escolar, que en muchos casos es el único alimento que reciben en el día, según dijeron los profesores.
PRECARIEDADES. Mientras la profesora Catalina se encarga de cocinar la merienda con un calentador improvisado, que ni cuenta con enchufes y conecta los cables pelados al tomacorriente, el otro docente organiza a los alumnos para acceder ordenadamente a cargar sus platos y luego pasar a la sala de clases a consumirlos.
No cuentan siquiera con una mesa o tablón que les sirva para sentarse y alimentarse en forma; lo hacen en los pupitres, mezclando comidas con cuadernos, lápices y borradores. "Acá todo nos hace falta. Los cuadernos que envió el Ministerio de Educación ya están terminando. Libros, estantes, una cocinita, todo será bienvenido. Estamos creciendo mediante el esfuerzo de los padres y no pensamos decaer", expresó el profesor Cáceres, quien cumple la tarea de director igualmente.
"NOS SENTÁBAMOS EN UN BANCO LARGO"
"Yo estuve en el primer grado cuando comenzamos a dar clases debajo de la carpa y nos sentábamos todos juntos en un banco largo. Siempre estuvieron con nosotros los dos profesores".
"NO HABÍA MOTIVO PARA FALTAR A CLASES"
"Nunca faltamos a clases; aunque lloviera o hiciera frío, siempre vinimos a dar clases igual, debajo de la carpa, donde nuestro profesor utilizaba un pedazo de tabla como pizarrón para enseñarnos".
"QUEREMOS JUGUETES Y GLOBO LOCO"
"Si le ven a la gente que tiene plata, díganle que queremos juguetes en el Día del Niño y que también nos gustaría jugar en el globo loco. Somos muy pocos alumnos acá en la escuela".
Los niños hoy van a clases en un aula de material cocido que ya cuenta con muebles, pero falta todo lo demás. Los vecinos dicen que no bajarán los brazos y siguen clamando por mayor asistencia.