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REDACCIÓN|CDE
Entre las calles San Martín, el costado de la Terminal de Ómnibus y las inmediaciones del estadio del club 3 de Febrero persisten los grupos de indígenas Mbya Guaraní venidos de Caaguazú, Caazapá, Guairá y otras zonas del país con el único objetivo de mendigar, prostituir a sus niñas y mujeres y perderse en el mundo de la drogadicción y la delincuencia.
Los voluntarios que recorren esos sitios tratando de acercar a los nativos a sus pagos expresaron que es muy difícil trabajar con ellos porque a los pocos días vuelven a la ciudad, por más que tengan alimentos, semillas y ropas para poder permanecer en sus tierras, trabajarlas y ganarse su sustento diario.
Uno de los indígenas apostados en las inmediaciones de la avenida San Martín dijo que si les dan esos materiales quedaran en sus lugares de origen, sin embargo, en innúmeras ocasiones se intentó eso con ellos, inclusive con aporte del sector privado pero vuelven a las pocas semanas a poblar las calles y veredas, pidiendo limosnas en los nudos semafóricos.
ESTUPEFACIENTES. Las drogas más consumidas por los indígenas adultos y menores son la cola de zapatero y el crac porque les hace soportar el hambre y las bajas temperaturas, según ellos mismos relataron.
Las mujeres, en su mayoría embarazadas fuman, toman bebidas
alcohólicas y consumen crac sin tener en cuenta el riesgo que corre el ser que llevan en su vientre. Un caso conocido días pasados fue el de Susana Galeano cuyo hijo falleció por complicaciones y falta de cuidados durante el embarazo.
Este grupo de nativos es rechazado por los residentes en la zona de Puerto Bertoni (Presidente Franco) y Paso Cadena (Itakyry) quienes se dedican a la agricultura o al reciclaje de basuras para el sustento de sus familias, además de promover la asistencia a su comunidad mediante los conocimientos de la medicina natural, legado de sus antecestros.
"Estos no son de los nuestros, es una pena que sean indígenas, no queremos que nos comparen con ellos porque en el manejo y el respeto a nuestras costumbres y tradiciones somos muy diferentes.
Ellos solo quieren drogarse y destruirse, no les gusta trabajar", dijo Benjamín Vargas de la comunidad Ava Guaraní de Presidente Franco.
ASISTENCIA. El Instituto del Indígena (INDI) sigue en deuda con la población de esta región del país y existen compromisos desde la época de la administración de Fernando Lugo Méndez que siguen reclamando que hasta el momento no pasaron de proyectos.
Los niños y las mujeres indígenas son los seres más vulnerables en las calles de Ciudad del Este ya que los primeros mendigan y se drogan, mientras que las otras se prostituyen por poco dinero o a cambio de estupefacientes al mejor postor.
Ahora, un importante grupo de indígenas mayores y menores están enfermos, padecen de problemas respiratorios de todo tipo y no reciben ningún tipo de asistencia sanitaria, tampoco concurren a los servicios de salud pues esperan que todo se les lleve en la vía pública donde improvisan sus carpas en ambiente húmedo y sucio.
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