Rojo, naranja, amarillo, verde y azul son los colores de las salas de espera habilitadas en el servicio de Urgencias del Hospital General Pediátrico Acosta Ñu, para diferenciar a los pacientes de acuerdo a los niveles de urgencia y el tiempo de atención estimado.
Los espacios están diferenciados dentro del sistema Recepción, Acogida y Clasificación (RAC) para priorizar a los que requieren una atención urgente que son clasificados en el nivel rojo, esto indica que el paciente está grave y debe ser atendido de inmediato.
Si es clasificado en naranja debe pasar directamente a consulta y no esperar más de 10 minutos. En el caso de que sea derivado a la sala amarilla, el paciente debe ser atendido en menos de 30 minutos. Ya en el nivel verde la espera se extiende a 120 minutos y el último color es el azul, que significa que puede aguardar 180 minutos.
El doctor Pío Alfieri, director del hospital, indicó que en Urgencias reciben a 300 niños por día con diversas afecciones, entre las que predominan los cuadros respiratorios. Las camas en este servicio aumentaron de 17 a 25 y en ocasiones llegan a 30, dependiendo de la necesidad.
DEMANDA. Con las nuevas instalaciones aumentó la capacidad de control y monitoreo en las salas de espera y consultorio diferenciados para que el paciente grave no esté esperando en sala, explicó el doctor.
Aseguró que el aumento de pacientes implica un mayor compromiso del personal y que el trabajo se realiza en instalaciones dignas con equipamientos nuevos. "No se debe tener la idea de que el hospital público es sucio, feo y barato. Acá tenemos equipos de primera, el hospital es limpio y agradable porque así tiene que ser un hospital público", aseguró.
Las mamás que aguardaban con sus hijos en las salas aseguraron que desde un principio se les explica por qué deben esperar para ser atendidos y destacaron que al menos se ofrece comodidad en las salas y los chicos no están mezclados.
"Tenemos que esperar 120 minutos, es mucho, pero ya vinimos y vamos a esperar porque acá atienden muy bien", aseguró Norma Lezcano, que llevó a su pequeño William, de 9 meses, por un cuadro respiratorio.