AFP y EFE
PARÍS - FRANCIA
Un frío glacial acompañado de fuertes nevascas y ráfagas de viento persistía ayer en Europa, donde causó más de 480 muertos en apenas dos semanas, la mayoría en el Este del continente, aunque también afectaba duramente a Italia y a la región de los Balcanes.
En la madrugada de ayer las temperaturas habían caído en Moscú a 22 grados centígrados bajo cero, aunque en la región de Iakutie, en la Siberia oriental, los termómetros indicaban 34 grados negativos.
En lo que va del año, el frío provocó la muerte de por lo menos 110 adultos, de acuerdo con el Ministerio de Salud.
Los servicios de previsión meteorológica indicaron que "las temperaturas permanecerán muy bajas en la región del centro de la Rusia europea, y el frío se acentuará más el fin de semana".
Pese a que el país está acostumbrado a los inviernos crudos, el clima de los últimos días es difícil de soportar.
"Es difícil enfrentar este frío", dijo Katya, de 24 años, protegida con un enorme sombrero de lana roja. Según Pavel Sterlikov, de 27 años, "un frío como este solo lo tenemos cada cinco años".
Bulgaria era el miércoles uno de los países más afectados, con enormes tempestades de nieve que paralizaron literalmente todos los transportes en el nordeste y el este del país, mientras que en el sur, el tránsito continuaba suspendido a raíz de las inundaciones del lunes, que dejaron ocho muertos.
En diversas localidades del país la situación era caótica, con testimonios de automovilistas varados en la nieve sin combustible ni información y aldeas enteras aisladas sin comida ni electricidad.
Puestos fronterizos de Bulgaria con Turquía y con Rumania tuvieron que ser cerrados, así como los grandes puertos búlgaros sobre el mar Negro, en Varna y Burgas.
En la parte más occidental, Italia es el país con nevadas más espectaculares, y desde el 1 de febrero el número de muertos asciende a 40.
PEDIDO PAPAL
El papa Benedicto XVI pidió ayer miércoles a los fieles y a las organizaciones católicas que manifiesten su "solidaridad" y su "generosidad" con las víctimas de la ola de frío que ya causó unos 480 muertos en apenas una decena de días en Europa.
Ante la audiencia general semanal en la Sala Pablo VI, en el Vaticano, el pontífice pidió "solidaridad para que las personas afectadas por los eventos trágicos sean socorridas con generosidad".
Un frío glacial, con fuertes nevascas y ráfagas de viento, persistía el miércoles en toda Europa.
Ucrania es el país más afectado, con 136 personas muertas hasta el martes. En Polonia, el número de víctimas se eleva a 74.
En Venecia, una estatua de 9 metros de altura del artista Guerrino Lovato, símbolo del célebre carnaval de este año, fue derribada por violentas ráfagas de viento de hasta 80 km por hora. A su vez, en Turín el hielo provocó la ruptura de caños que inundaron cuatro estaciones del metropolitano.