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Numerosos títulos de las tierras de colonos de Alto Paraná, que hoy están siendo reclamados por los autodenominados carperos, están hipotecados en los bancos, según confirmaron productores socios de la Confederación Paraguaya de Cooperativas (Conpacoop), a través de su presidente, Emilio Lugo.
La mayor parte de los socios de las cooperativas Unión Curupayty, Santa Teresa, Raúl Peña, Copronar y Naranjito son clientes del Banco Nacional de Fomento (BNF) y del Banco Regional, y operan con líneas hipotecarias, lo confirmaron ejecutivos de ambas entidades.
PEQUEÑOS PRODUCTORES. Extraoficialmente, se habla de unos 1.200 créditos que fueron otorgados en la actual zona de conflicto, con aval hipotecario entre ambas entidades. Se trata de líneas destinadas a pequeños productores, que nucleados en cooperativas lograron salir adelante trabajando la tierra.
Si eventualmente se llegan a anular los títulos, tal como piden los campesinos, se creará, primero, un caos jurídico con consecuencias para el sector financiero, expresó al respecto el presidente de la Conpacoop.
Siguió comentando que la situación registrada a partir de las amenazas de los carperos genera, para comenzar, mucha incertidumbre y posteriormente puede causar muchos problemas a las entidades financieras, que desembolsaron los préstamos hipotecarios. "Si los productores en un momento dado no pueden continuar trabajando sus tierras, de llegar al extremo de anularse la validez de sus títulos, será grave", acotó al respecto.
Para las entidades, el perjucio también puede darse por el lado de la obligatoriedad de previsionar los montos de los créditos no recuperados y no garantizados en Banco Central del Paraguay (BCP).
LOS MÁS AFECTADOS. Las cooperativas cuyos socios son amenazados y viven en zozobra son: Unión Curupayty, Santa Teresa, Raúl Peña, Copronar y Naranjito. En estas cooperativas, más de 1.000 productores pueden ser perjudicados en forma directa, e indirectamente existe una amenaza contra más de 10.000 pequeños productores asociados, que trabajan exitosamente en unas 37 mil hectáreas.
La Conpacoop sostiene que no se puede poner en duda el trabajo que llevaron adelante agrimensores, abogados, escribanos y todos los profesionales que ayudaron a confeccionar los títulos vigentes, emitidos por las instituciones competentes.
Además se pondría en duda el trabajo de los analistas de créditos de los bancos que corroboraron la validez de los títulos para admitir como garantía de una operación crediticia en varias entidades.
"Si todo ello se va a retrotraer, no sabemos a dónde puede conducir, ni el daño final que pueda causar. Nos parece totalmente descabellado hablar de anular títulos. Por lo tanto, nos ratificamos en nuestra postura, en que se debe hacer un catastro para verificar si hay tierras fiscales o tierras del Estado, pero no a cargo de militares, ni carperos", enfatizó Emilio Lugo.
Además, "rechazamos la idea de anular títulos de propiedades de personas que viven y trabajan en el lugar desde hace 30 ó 40 años, con títulos legalizados y grandes inversiones", puntualizó.
TURBULENCIAS NO SE JUSTIFICAN
El titular del gremio de las cooperativas expresó que la generación de turbulencias financieras no se justifican ante el actual escenario de desplome de los niveles de producción, efecto de la sequía. "Más que nunca necesitamos tranquilizar el mercado, a los actores económicos y sociales, de modo a que podamos superar esta coyuntura difícil que se presenta para la economía paraguaya", aseveró Emilio Lugo.
Planteó la intervención de los tres poderes del Estado para evitar perjuicios que puedan dañar la imagen del país. Propuso además el diálogo, respetando la propiedad privada, especialmente las tierras que están el pleno uso, y a partir de alianzas, buscar una solución.
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