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Por Andrés Colmán Gutiérrez y Édgar Medina
ÑACUNDAY, ALTO PARANÁ
La que en principio iba a ser una burocrática y paródica operación judicial-policial de desalojo de campesinos carperos, de la finca del colono brasileño Valmir Berle Mahlot, en Ñacunday, se trasformó en un violento incidente, ayer a la mañana, cuando el dirigente Victoriano López se enardeció ante la presencia de un reportero de la Red Guaraní y llamó a una multitud para expulsar del lugar al hombre de prensa
Todo se inició aproximadamente a las 7.30 de la mañana, cuando el oficial de Justicia Wilfrido Prieto, acompañado de altos jefes policiales y del funcionario Juan Pablo Feliciángeli, del Ministerio del Interior, llegaron hasta la entrada del campamento de los carperos, para "dar cumplimiento" a la orden judicial de desalojo.
Aunque la prensa había informado que el lunes, por la noche, los ocupantes abandonaron completamente las fincas de Berle Mahlot y de la viuda Ivani Rubenich Rusatz, para ubicarse de nuevo a varios kilómetros, frente al silo del productor Tranquilo Favero, la policía insistió en dar cumplimiento a la orden judicial.
Victoriano López, acompañado del abogado José Gil López y otros dirigentes acompañaron al oficial de Justicia a labrar acta de que la finca estaba libre de ocupantes. El grueso de los sintierras aguardaba a unos mil metros, en la parte central del campamento, sobre la ruta a mayor Otaño.
EL INCIDENTE. Periodistas de varios medios regionales y de la capital, incluyendo a enviados de la TV brasileña, fueron llegando y empezaron a realizar entrevistas, sin ningún tipo de problemas, hasta que el dirigente Victoriano López se percató de la presencia de Carlos Charly Sánchez, reportero de la Red Guaraní, en Ciudad del Este, y le exigió que abandone inmediatamente el lugar, acusándole de ser un periodista "vendido a Favero" y que sus informes siempre eran tendenciosos y manipulados.
Tras una fuerte discusión y la negativa de Sánchez a retirarse, Victoriano López ordenó a los gritos a sus colaboradores que traigan a su gente para "hacerle conocer" a los periodistas "el poder del pueblo". En pocos minutos, más de mil carperos, con palos y machetes al aire, cerraron completamente el acceso al lugar y avanzaron rodeando a los comunicadores, profiriendo gritos y amenazas.
INACCIÓN POLICIAL. Ante la creciente turba, los altos jefes policiales de Alto Paraná se limitaron a exigir a todos los comunicadores que abandonen el sitio por un camino secundario, hacia el fondo, ya que el acceso había quedado cerrado.
"¡Por favor, señores periodistas, retírense... váyanse... Aquí no podemos garantizar su seguridad!", exclamaba el jefe de policía de Alto Paraná, comisario Enrique Ojeda.
En medio de la tensa situación, evadiendo los intentos de la policía por alejarlos del sitio, los demás periodistas reclamaron al dirigente López su actitud.
Finalmente, López contuvo a la enardecida turba y aclaró que "solamente el periodista de Canal 8" debía ser expulsado.
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