Por Darío Arámbulo
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El microtráfico se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los antidrogas desde que el crac fue relegando a la marihuana como la droga de mayor consumo. Hoy, solo en Asunción, existen mínimamente tres focos de ventas de drogas en cada barrio, según datos de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) y del Departamento Antinarcóticos de la Policía Nacional.
Desde el 2008 hasta ahora el chespi (como también los consumidores llaman al crac) ha opacado la venta y el consumo de la marihuana, primero por su bajo costo y porque "pega" más, siendo un alucinógeno muy fuerte.
En las zonas bajas de los distintos barrios capitalinos se ha agudizado la distribución del crac, en muchos casos por el escaso control, y en otras por complicidad policial con los microtraficantes, como es el caso del Bañado Sur donde en más de una ocasión los vecinos denunciaron la protección de los uniformados a los distribuidores.
DE LA MANO. Según datos de los organismos de seguridad, la adicción al crac es un elemento que ayuda al crecimiento del índice delincuencial en los sectores urbanos y suburbanos.
El chespi pasó a ser un motivo para delinquir. Los jóvenes de entre 15 y 27 años, principal segmento de consumidores de crac, tienen que recurrir al robo para comprar la droga, primero dentro de la casa y después en las calles.
Esto se debe a que en su mayoría muchos de los consumidores no cuentan con ingresos suficientes, o en todo caso, a la larga pierden todo para poder comprar una pequeña piedra.
FUERTE Y DE POCA DURACIÓN. La principal característica de este alucinógeno es que el efecto es mucho más fuerte, pero su efecto es mucho menor duración. El crac es altamente adictivo ya desde la primera pitada.
Es por eso que los jóvenes que la fuman primero venden sus pertenencias, luego roban objetos para reducirlo por crac, y por último se vuelven asaltantes.
Esta droga crea un contexto de miseria y exclusión en jóvenes de diferentes sectores sociales que se vuelven adictos.
SUBIÓ LA CANTIDAD DE PROCEDIMIENTOS CONTRA EL CRAC
El fiscal adjunto de la Unidad Antidrogas del Ministerio Público, Marco Antonio Alcaraz, había mencionado que durante todo el 2011 los procedimientos de lucha contra el microtráfico y el crac han aumentado.
Durante el año pasado la Fiscalía especializada ha intervenido en cerca de 5 acciones por semana. Esto indica claramente que los focos de distribución han aumentado, teniendo en cuenta que en el 2010 lo máximo se tenía eran dos procedimientos por semana.
Además, a partir de este año el Ministerio Público, a través del mismo fiscal general del Estado, Francisco Javier Díaz Verón, se comprometió a agudizar la lucha contra el crac.
Díaz Verón dijo que la prioridad de su mandato al frente de la Fiscalía será el combate frontal al microtráfico.