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Por Carlos Peralta Escurra
cperalta@uhora.com.py
"No sé de qué puedo hablar, estoy bien así en la oscuridad",
bromea el exmandatario al recibir a ÚH en su domicilio.
Distendido, sereno y reflexivo, Nicanor Duarte Frutos se acomoda en su oficina. Cientos de libros y una decena de cuadros esparcidos forman
parte del decorado. El exjefe de Estado se toma su tiempo para
opinar y analizar sobre los momentos políticos, sociales y
económicos por los que atraviesa el país, algunos de los
cuales no difieren mucho de cuando le tocó dirigir los destinos de la Nación.
-¿Qué opina sobre el conflicto en el campo?
-Yo creo que Lugo está testeando, para ver hasta dónde puede avanzar en el tema de la movilización campesina. Si la
sociedad reacciona y se movilizan los estamentos contra
este avasallamiento, Lugo no va a tener problema para reprimir
ferozmente a los c a r p e ro s.
-¿Por qué cree?
-Está viendo hasta dónde llega la capacidad de reacción de la
sociedad ante un intento de sustituir el imperio de la ley por
la legitimidad supuestamente popular de las movilizaciones.
-Los carperos alegan que la propiedad no depende de
los títulos .
-Si la propiedad no depende de los títulos, entonces el derecho ya no va a devenir de la Constitución y de las leyes, sino
de la capacidad movilizadora de las masas.
-El Gobierno dice que es un problema heredado de gobiernos anteriores, incluyendo al suyo
-Todos los problemas nos preceden. Yo creo que la mensura no debe ser impugnada, hay que acompañar desde el poder. Pero el catastro no puede desarrollarse en un contexto de agitación, de chantaje y extorsión, y más todavía con la complicidad del aparato de seguridad del Estado, que está pagado por el pueblo para defender intereses generales y no objetivos políticos sectoriales.
-¿Por qué el Ejecutivo no reacciona?
-No se pueden tolerar las invasiones de estructuras productivas como las que se están registrando en base a supuestos excedentes fiscales; hay que garantizar el orden, lo cual no significa autoritarismo, sino el
respeto a la legalidad, el cumplimiento de la vigencia de la
Constitución y de las leyes; pero resulta sumamente peligroso para un país que está tratando de despegar económicamente que la propiedad
productiva sufra un hostigamiento sin la reacción del Gobierno.
-¿Hay complicidad?
-Evidentemente de hombres de ese sector, que creen que los
procesos se transforman desde el empleo de la fuerza, la violencia. Pero no solamente hay complicidad del Gobierno.
-¿Se refiere a los gremios vinculados con la economía,
de la producción?
-Hay un silencio del estamento económico productivo del país. La Unión Industrial Paraguaya (UIP), la Feprinco y la Asociación Rural del Paraguay (ARP) no se han pronunciado de manera orgánica
e institucional. No sé si tienen algún compromiso con Lugo
o temen perder algunos privilegios. Tal vez la mayoría de
ellos acompañaron a Lugo y hoy no quieren, en cierto modo, poner en aprietos o desnudar aún más la incompetencia de un Ejecutivo por el
cual pusieron plata y votaron.
-¿Cree que el movimiento campesino puede generar
un estado de convulsión?
-En el Paraguay, el campesinado está muy fracturado,
muy desorganizado, no creo.
Creo que si hay algún ideólogo de la supuesta izquierda
paraguaya que piensa generar un clima de estallido o de
ruptura, está equivocado.
-¿Qué piensa de la izquierda paraguaya?
-Y hay una izquierda que cree todavía en la lucha armada, que
es el EPP, y otra izquierda como el PMAS, que apuesta a la lucha
por la representación política democrática. Yo creo que se
equivocan cuando plantean que la lucha armada es solamente un mal de la izquierda.
No tiene una ideología en sí misma. La han utilizado la derecha, los católicos, el centro, según las circunstancias históricas. Pero la izquierda paraguaya, para mí, si tiene un 10 % en las elecciones constituiría una hazaña.
-¿Por qué?
-Porque al paraguayo no le genera ningún atractivo un
proceso revolucionario, y la izquierda no tiene muchas posibilidades, porque Paraguay no pasó por un proceso industrial como en otros países.
Esta izquierda, que es muy débil y con grandes errores de
praxis, no tiene mucho futuro.
-¿Qué piensa del Tratado de Ushuaia II?
-Yo creo que es un tratado que se puede mejorar; pero para
mí, compararlo con el Tratado de la Triple Alianza es una
exageración, es un abuso. Ushuaia II es la profundización de
otro tratado en defensa de la democracia, que inclusive se
podría impulsar contra el propio Lugo si es que de pronto se
materializa lo que algunos sectores presumen sería la intención del Ejecutivo de enturbiar el proceso electoral, que por lo
menos yo no creo.
-¿Cree que existen condiciones para ello?
-En el Paraguay no tenemos condiciones reales para que un
Gobierno tan débil se anime a torcer el calendario electoral
constitucional , pero hay gente que piensa que sí, que ese es el
plan del Ejecutivo. Yo no veo que eso pueda ocurrir en el
p a í s.
-¿No considera que es una medida aplicable solamente
al Paraguay? ¿No pone en peligro su soberanía?
-El artículo 6 en su inciso F también pide que las sanciones
guarden proporcionalidad con la gravedad de la situación y no
pongan en riesgo a la población, así como el goce efectivo de sus
derechos humanos. No veo que nadie se anime, salvo que Lugo
decida suicidarse.
"El catastro no puede desarrollarse en un contexto de agitación, de chantaje y extorsión, y más todavía con la complicidad del aparato
de seguridad del Estado."
"La izquierda paraguaya si tiene un 10 % en las elecciones constituiría
una hazaña. Esta izquierda, muy débil, no tiene mucho
f u t u ro" .
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