Viernes/15/JUNIO/2007
Viviana Benítez Pedrozo, de apenas 7 años de edad, ultrajada y asesinada el martes, fue sepultada en horas de la tarde del jueves en el Cementerio de la ciudad de Lambaré.
La velaron y enterraron con el rostro y el cuerpo cubiertos, debido a las desfiguraciones que quedaron marcadas en la mayor parte de su pequeño físico, tras ser golpeada y asesinada presuntamente por dos jóvenes que ya fueron detenidos en la madrugada del jueves.
Los padres de la niña llegaron ayer de la Argentina, donde fueron a trabajar. En medio de llantos, reclamaron castigo para los autores del horrendo crimen.
En el atrio de la iglesia poco antes del entierro, una de las vecinas de la familia de la niña, Florentina Ovelar, entre sollozos, criticó al Gobierno porque se les da "a los drogadictos y delincuentes oportunidad de hacer lo que quieren, por la impunidad reinante".
"Estamos despidiendo a una vida inocente, a una niña que tenía ganas de vivir, de jugar y de estudiar, y a quien delincuentes matan de esa manera" expresó igualmente.
Una de las tías de la niña pidió a las autoridades que se haga justicia en el caso. "Hay mucha injusticia en el país. Que no salgan las criaturas, si lo hacen, que pidan permiso a sus mamás. Que se cuiden", dijo la joven a quien le tocó vivir de cerca esta mala experiencia.
LA HOMILÍA. La iglesia de la Virgen del Rosario de Lambaré, más que nunca, se vio abarrotada de gente. Ahí se hizo el oficio de cuerpo presente de la víctima antes de ser llevada a su morada final.
Una humilde fosa servirá de lugar para el eterno descanso de una víctima de la inseguridad reinante.
ANTECEDENTES. La pequeña fue hallada el miércoles en la tarde sin vida en un baldío de la ciudad de Lambaré, con rastros de violación sexual, profundos golpes en todo el cuerpo y heridas efectuadas con armas blancas. La misma había desaparecido desde la noche del martes pasado.