Por Luján Román
Como en 1811 ni se pensaba en que una cámara fotográfica podría inmortalizar un momento, en nuestros tiempos es imposible encontrar registros que demuestren, por ejemplo, que José Gaspar Rodríguez de Francia haya lucido en realidad una prominente frente y una peculiar nariz.
Más de uno no lo cree. "No me digas que no son ellos, estas son las imágenes mentales que tenía siempre de ellos", se sorprende el joven Alfredo Martínez al enterarse de que la figura pública de los próceres es pura imaginación.
Así lo sostiene el artista plástico Carlos Colombino, quien explica que aquello que conocemos hoy son imágenes recreadas, fruto de la imaginación y los acontecimientos que sucedieron en la época en que fueron pintadas. "Es imaginativo, porque tampoco son reales. Son imágenes a las que ahora se les llama identikits, muy utilizadas actualmente por los policías, que reconstruyen a las personas a partir de los datos que señala la gente que las conocieron o parientes vivos", explica.
Una de las obras que adorna el Palacio de López es el cuadro de la Independencia de Guillermo Da Re, que no fue creado absolutamente por él. En ella se distinguen personajes parados alrededor de una mesa, hablando con vehemencia y una silla caída la noche de la Independencia; la misma imagen retratada por Da Re se encuentra en el billete de G. 10.000.
Esta pintura es una variación del cuadro de la Independencia que existe en la Casa Rosada de Argentina. "Es otra versión, tiene los mismos elementos", comenta Colombino, quien anuncia que en oportunidad del Bicentenario se restaurará esta joya del arte.
"El cuadro de la Independencia se piensa restaurar y se ha contratado a un equipo de restauradores italianos que llegan la próxima semana, contratados por el Gobierno nacional", expone.
Otro de los cuadros de referencia que cuelgan en una de las paredes del Palacio es el del Francia. Esta imagen, según Colombino, no es la imagen verdadera del supremo dictador, sino que la de un familiar. Esta imagen forma parte de la colección especial encargada al pintor Pablo Alborno en 1910, en el marco del centenario.
Pincel en mano, Alborno trazó a Pedro Juan Caballero, Mauricio José Troche, Vicente Iturbe y Tomás Yegros, a pedido de las autoridades de la época. Este trabajo pictórico lo hizo a partir de investigaciones y entrevistas con descendientes. Sin embargo, para Colombino, estos lienzos pintados que se encuentran, en su mayoría, en la Casa de la Independencia y en el Museo de Francia dicen poco. "En la Casa de la Independencia existe la cama de Fernando de la Mora y un banco largo de Cabañas. Estos mueblen nos dicen más que esas imágenes trucadas, porque te das cuenta de la pobreza, la sencillez y lo sobrios que eran los próceres de mayo", dice.
Lo cierto es que nadie puede asegurar que Troche, Iturbe ni Caballero hayan compartido el mismo gusto por los copetes hace 200 años, como se aprecia en los retratos que existen en museos o libros de historia, ya que ninguna imagen puede denotar la realidad.