El Tribunal Electoral del Partido Colorado (TEP) manifestó ayer su preocupación ante los hechos de amedrentamiento y amenazas de violencia por parte de un sector de colorados en la ciudad de Santaní.
Rigoberto Zarza, miembro del organismo, repudió la actitud de sus correligionarios y exhortó a los principales líderes de los distintos movimientos a calmar los ánimos de sus adherentes.
"El caso de Santaní es una expresión totalmente fuera de contexto histórico que vive el partido y el país. En la democracia hay que convivir con mucha tolerancia y respetar el derecho político del ciudadano. El que no entienda eso está fuera de tiempo político", manifestó en forma tajante.
Señaló que en materia de seguridad para las elecciones ya se tomaron todas las precauciones necesarias por parte de la Policía y la Fiscalía.
A su turno, Atilio R. Fernández, otro de los integrantes del TEP, exhortó a las autoridades departamentales a tomar cartas en el asunto lo más pronto posible.
Advirtió a sus correligionarios que cualquier ataque que hagan, será sancionado por el Tribunal de Conducta.
"Las autoridades departamentales deben actuar con rapidez y con un diligenciamiento rápido de su gestión para que se paralice todo intento de crear una situación irregular de desorden y de anarquía. Eso hay que parar", remarcó.
Acotó que lo sucedido en Santaní, "puede ser el origen de lo que pretendan instalar" algunos vándalos.
Criticó a los principales líderes por minimizar el hecho.
"No podemos acusar a tal o cual sector, no nos consta, pero no se debe minimizar una cosa como esta", añadió.
CANDIDATOS NO HABLARON
Los principales líderes de los dos movimientos involucrados en Santaní hicieron caso omiso a lo ocurrido y no se manifestaron el día de ayer.
Tanto Lilian Samaniego, del movimiento Honor Colorado, como Luis Castiglioni, del Frente para la Victoria, no respondieron las incesantes llamadas telefónicas que se les hicieron.
En Santaní, varios colorados están en pie de guerra para las elecciones internas de mañana.