Por Silvana Bogarín Toledo
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El producto elaborado por esta emprendedora al principio fue comercializado casa por casa por un grupo de cinco vendedores, a quienes la dueña de la marca personalmente acompañaba por todo el país. A su cargo estaba la presentación del producto en los supermercados y su marido, Italo da Rosa, se acoplaba al grupo los fines de semana, ya que en aquel tiempo él trabajaba en un banco de plaza.
"Recuerdo que en el primer año de actividad facturamos en concepto de ventas 27 millones de guaraníes. Luego de dos años, con nuestro primer producto ya conocido en el mercado y habiendo ya ingresado a las grandes cadenas, se inicia la segunda etapa, donde comenzamos a desarrollar otros productos partiendo de la misma materia prima", rememoró la empresaria. Así fue que lanzaron al mercado el café de soja, la harina de soja y otros.
TERCERA ETAPA. En la tercera etapa, que es la actual, la empresa se transformó en sociedad anónima (SA), incorporando a su cartera de productos derivados del maíz como los bocaditos de la marca Yipo, en tres sabores (queso, asadito y salame); la sémola de maíz de la marca Camporrico y otros que hoy día forman parte de la dieta alimenticia de gran parte de la población, indicó Céspedes.
Hoy en día también incursiona en el área de distribución directa de su producción y algunos productos elaborados por otras industrias nacionales que complementan su cartera.
Cuenta con una sucursal en Fernando de la Mora, desde donde comercializa para la zona de Asunción y Gran Asunción. El resto del territorio nacional es atendido desde la casa central ubicada en Dr. Juan Manuel Frutos (Ex Pastoreo).
PREMIADA POR ADEC 2010
Porque se ha destacado en la mejora continua de sus procesos y productos, el desarrollo y bienestar de su personal, y su estrategia de mejoramiento y modernización, la Asociación de Empresarios Cristianos (ADEC) distinguió a Soja Rica SA en el 2010. Sobre el premio, Cristian Céspedes dijo que para su empresa significa un reconocimiento al emprendedurismo, la iniciativa y la perseverancia que tuvieron en 13 años de vida de la empresa, en los que tuvieron que sortear muchas dificultades para alcanzar el crecimiento logrado en la actualidad. "Al mismo tiempo, es un estímulo para seguir mejorando y continuar luchando para alcanzar nuevos objetivos que como sociedad estamos proyectando", añadió.
Criticó que en el país la actividad industrial sea muy poco estimulada y apoyada a nivel gubernamental.
Mientras tanto, Soja Rica SA emplea directamente a 75 familias e incorpora a la cadena productiva a pequeños productores del departamento de Caaguazú.