Por Diana González Delgado
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Un estilo de vida diferente los separa de un extremo a otro. Solo en una cuestión coinciden: en que están cansados de las promesas incumplidas por los candidatos durante la campaña electoral, que son olvidadas al llegar al cargo.
Por las condiciones en las que viven son muy diferentes, las necesidades y sobre todo lo que esperan las personas de clase media y humilde del futuro intendente de Asunción.
En los barrios residenciales de la capital, totalmente asfaltados, con murallas altas en su mayoría y casetas policiales, lo que más se clama es por una mayor seguridad.
El temor ante el peligro de asaltos o secuestros hace que en esta zona la gente viva aislada y encerrada dentro de su propio mundo: su casa.
Solo un contacto de voz a través del portero eléctrico es posible con el exterior y se percibe la desconfianza.
El barrio Villa Morra y la zona de la Chacarita reflejan las dos realidades.
En la zona residencial es difícil acceder a conversar con los dueños de casa.
Se animan a hacerlo Amada Núñez de Mora y Elsa Duarte, que son vecinas.
Antes de abrir el portón con rejas de su casa asegurado con llave, la señora Núñez primero se asegura que la visita sea de confianza.
Junto con su marido, Antonio Mora, mantienen un negocio familiar de alquileres para fiestas y ambos prefieren ser precavidos.
"Lo principal es la seguridad más que nada, poder abrir nuestro negocio sin problemas. Acá, por ejemplo, si conocemos al cliente lo metemos, si es extraño y sospechoso ya dudamos", relata.
El día a día que describe demuestra su preocupación.
Admite que los problemas en las calles como los baches no les afectan al menos en su zona, aunque sí es consciente que hay lugares intransitables.
Otro tema del cual se sienten liberados es del desagüe pluvial ya que no deben lidiar con los raudales cuando llueve.
Amada considera que el tema de la seguridad no es justamente un tema que atañe a la comuna capitalina, pero sugiere un trabajo conjunto con las comisarías para que haya patrullas en la zona.
Cuando se le consulta sobre su parecer acerca de la gestión de las autoridades comunales, se limita a señalar: "Más o menos, ni bien ni mal".
De lo que sí está segura es que el domingo irá a las urnas a votar por el candidato que a su criterio puede mejorar las cosas. Fuera de micrófono dijo de quién se trataba, pero como el voto es secreto...
Por su parte, Elsa Duarte coincide en reclamar seguridad y dice que extraña las salidas al aire libre.
LA OTRA CARA. En la zona de la Chacarita la realidad es más cruda y las carencias están a la vista. Casas precarias, calles de tierra y personas que se acercan sin problemas a contar sus penurias caracterizan a este lugar. La inseguridad es lo de menos. En contrapartida a los barrios residenciales, en esta zona los vecinos se conocen y viven en las veredas, con puertas abiertas.
Conviven con la basura y las alimañas y sus necesidades son más básicas. También están cansados de las promesas incumplidas y son conscientes que cada vez que necesitan votos se les acercan los candidatos.
Se quejan de que no son escuchados a la hora de la verdad. No tienen esperanza, porque la vida sigue igual.