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Por Patricia Vargas y Luis Bareiro
Carlos Torres Zárate, el funcionario judicial que fue imputado por tráfico de influencia por haber vendido el voto favorable del ministro de la Corte Suprema de Justicia Sindulfo Blanco, tenía un cómplice: Milciades Cardozo.
Este último es la persona que estuvo presente en el momento en que Torres Zárate cobró US$ 5 mil tras entregar el voto favorable de Blanco en un juicio al abogado Adolfo Gigglberger, quien junto a su cliente denunciaron el hecho ante el fiscal Arnaldo Giuzzio.
Según se puede apreciar en la cámara oculta que se realizó el 10 de junio de 2009, al recibir el dinero Torres Zárate lo entrega en su totalidad a Cardozo.
Este último fue quien le ofreció a Gigglberger contactar con el funcionario de la máxima instancia judicial y así iniciar el proceso de negociaciones para obtener el voto del ministro.
AMENAZA. Ayer, Cardozo presentó ante la Fiscalía Anticorrupción un acta notarial en donde deja constancia de que está siendo supuestamente amenazado por el abogado denunciante, Gigglberger. En el documento solicita custodia policial.
Según explicó el fiscal Giuzzio, Cardozo sostiene en el acta que Gigglberger lo llama por teléfono, como también su esposa, Ramona Rivas Maldonado, para inducirlo a que realice ciertas declaraciones respecto al caso. Sostiene que le amenaza con que, de lo contrario, también lo meterá preso. Giuzzio explicó que esta semana llamará a declarar al cómplice de Torres Zárate.
PROMESA CUMPLIDA. El único imputado del caso había prometido a los denunciantes que, una vez que reciba los US$ 5 mil, al día siguiente el expediente de su caso correría traslado en la Corte Suprema, y efectivamente eso ocurrió.
El 11 de junio, un día después, el ministro Blanco remitió su voto al gabinete de su colega Alicia Pucheta.
En todo momento el magistrado negó su participación en el hecho y primeramente sostuvo que el documento se había perdido en una de las dependencias de la Corte, mientras el voto era llevado a la oficina de Pucheta. Sin embargo, el hijo del ministro y su jefe de Gabinete, Rodrigo Blanco, reconoció que el voto de su padre salió del despacho del ministro. A esta afirmación se llegó tras verificar la fecha en que se cobró por la venta del voto y el tiempo que el documento tardó en ir a la oficina de la ministra.
Al igual que Blanco, Carlos Torres, a través de su abogado Óscar Latorre, manifestó al fiscal Giuzzio que el ministro no tenía nada que ver en el hecho. "Lo de mi cliente fue una avivada. Lo que él hizo fue vender un buzón", declaró.
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