Por Nelson Avezada Girett
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El dólar se mantiene estable, pero el precio internacional del petróleo superó la barrera de los 80 dólares el barril. Esta segunda variable, con alta incidencia sobre el costo, colocó en rojo los números de Petropar en materia de gasoíl. Por eso, esta entidad pública -en quiebra- ya habla de la necesidad de un reajuste de 200 guaraníes por litro.
Si bien el crudo muestra una clara tendencia alcista, Petropar aguardará unos 15 días para solicitar formalmente un incremento del diésel al Ministerio de Industria y Comercio (MIC), atendiendo que los precios de comercialización se calculan conforme a un promedio y no a valores coyunturales.
Juan González Meyer, titular de la petrolera estatal, fue claro en afirmar que "vamos a tener que pedir al Ejecutivo que fije un precio mayor, porque ya comenzamos a perder".
Esta entidad importadora entrega el gasoíl a los emblemas (clientes mayoristas) a 3.778 guaraníes el litro y pretenden llevar a 3.978 guaraníes. Los distribuidores, a su vez, venden a las estaciones de servicios y estas despachan a G. 4.270 el litro. En poco tiempo pasaría a G. 4.470.
LA ALTA DEUDA. El problema de fondo de Petropar es que, debido a que tiene una deuda de 270 millones de dólares con Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA), necesariamente debe ganar entre 200 a 250 guaraníes por litro, a fin de salir de su estado de quiebra técnica.
"Ya no vamos a subsidiar el gasoíl. Por vender por debajo del costo estamos con mucha deuda", significó González Meyer.
ES INFLACIONARIO. Una decisión alcista del gasoíl desata un reajuste general de los precios tanto de los bienes como de los servicios. Por dar un ejemplo, apenas se da a conocer el nuevo valor del diésel, el sector transporte de pasajeros ya solicita suba de boleto. Igualmente, los taxistas, transporte de cargas y todo lo que compramos se reajusta, atendiendo a que, en alguna parte del proceso industrial o de servicio dado, se usa gasoíl.
Atendiendo a que la movida hacia arriba de este combustible tiene directa incidencia sobre la inflación, el Equipo Económico del Gobierno siempre procura reajustar lo menos posible, lo que explica el hecho que el gasoíl tiene el precio congelado desde el 2008.
En teoría, Petropar debe vender 80 millones de litros por mes, pero, a este tiempo, entrega una mínima cantidad de gasoíl, por lo que el sector privado importador tomó la posta de abastecimiento.
En esencia, la importación del gasoíl es libre, pero el Gobierno sigue fijando el precio tope del diésel, por lo que el sector privado nunca arriesga y se remite a traer por cuenta propia cuando el precio internacional está bajo y transfiere la responsabilidad sobre Petropar cuando el crudo registra abruptos ascensos.
DOBLE FILO. Si el Gobierno decide elevar el gasoíl, mantendrá un mayor margen de ganancia para el sector privado y, consecuentemente, Petropar perderá más clientes. Si no se incrementa el producto, la petrolera estatal venderá más y si pierde por litro entregado, su deuda se irá elevando.