El país no cuenta aún con opciones reales para reemplazar el uso del gas licuado de petróleo (GLP), puesto que al analizar costos, la alternativa eléctrica y/o el carbón no tienen valores menores que los requeridos para contar con una garrafa de 10 kilos con el fin de cocinar los alimentos. A esto se suma que una masiva compra de artefactos eléctricos para la cocción puede acelerar el colapso del sistema, lo que ya es alertado por autoridades de la empresa de electricidad.
De acuerdo con datos de la ANDE y con cifras que maneja nuestra hoja, la instalación en los hogares de una cantidad mayor a 100.000 cocinas eléctricas puede presentar un impacto importante en el Sistema Eléctrico Nacional, puesto que una familia tipo de nuestro país consume las cuatro comidas (desayuno, almuerzo, merienda y cena), y el riesgo está en la simultaneidad del consumo. En horario pico, cuando se presenta la punta de carga, hay peligro de colapsar el sistema.
Así lo especifica el ingeniero Pedro Cuevas, gerente comercial de ANDE, al apuntar que si más de 100.000 usuarios deciden migrar a la modalidad de preparación de comidas con energía eléctrica, se presentaría una situación de riesgo, puesto que normalmente existe un 10% de crecimiento anual en el consumo, pero a esto hay que agregar hechos coyunturales como el que se podría dar con la masiva demanda de aparatos eléctricos.
En cuanto al costo comparativo, dijo que con el consumo de dos horas y media diarias de una cocina eléctrica, para una familia tipo, se llega a un valor de 95.000 a 100.000 guaraníes mensuales.
Además, la demanda por los artefactos hace subir el costo, lo que fue corroborado a través de un recorrido por los locales respectivos.
No se debe olvidar que Paraguay se constituye en uno de los países que mayor generación de energía eléctrica per cápita tiene en el mundo, y con todo esto no se puede aprovechar la disponibilidad de esta fuente, puesto que si bien a nivel de generación hay suficiente existencia, el problema radica en la red de transmisión y distribución.
Al no contar con redes eficientes y garantizadas, con un mínimo nivel que supere la media ya se tiene un riesgo de colapso en el sistema. Esto se nota más en el verano, puesto que la demanda se dispara llegando casi a los 1.900 MW de consumo en las horas de punta de carga; mientras que en el invierno la media es de 1.600 MW.
EL 50% DEL PAÍS USA TODAVÍA EL CARBÓN
La mitad de la población del Paraguay sigue aún consumiendo carbón para el procesamiento de sus comidas, de acuerdo con datos que manejan la Asociación de Amas de Casa y Asucop. El costo del paquete de 900 gramos es de 1.200 guaraníes aproximadamente, y se cocina en promedio diario con 2,5 kilos de carbón.
Con esto, se llega al mes con un consumo por 90.000 guaraníes aproximadamente, según Juan Vera, responsable de Asucop, quien agrega que el carbón genera 15.000 kg/caloría por kilo, ya que por el diseño de los braseros, el calor se expande y se aprovecha apenas un 10% o un 20% de toda esa fuente para la cocción.
Hay que agregar, siguiendo el análisis del experto, que con el carbón se genera riesgo de intoxicación y el ambiente se llena de olor, más las cacerolas y sartenes que insumen nuevamente unos 20 minutos de limpieza posterior.
También existe una derivación relacionada con el medio ambiente, y que hace alusión a que con el uso del carbón para el preparado de las comidas, se produce una invaluable degradación de los suelos, deforestación y emisión de dióxido de carbono, según algunos estudios.
EL GLP SE VOLVIÓ UN ARTÍCULO DE LUJO
Con el paso de los días el nivel de desabastecimiento de gas, en el mercado interno, se va agudizando. Ayer la fila de personas con garrafa, en los principales centros de venta de Asunción, aumentaba y en el interior del país el problema llegó al límite, atendiendo que las fraccionadoras privilegian a los grandes centros de consumo.
A más de la escasez de gas, la gente se vio obligada a pagar por encima de 100.000 guaraníes en la garrafa de 10 kilos. La mayoría de las estaciones de servicios de Asunción ya colocaron un cartel bien visible de "No hay gas" por sus máquinas expendedoras, para evitar que los playeros den respuesta a los clientes que deambulan en busca de productos.
A futuro cercano el panorama no es nada alentador, según las empresas fraccionadoras de gas que importan. La Argentina, que está soportando un frío sin precedente, está consumiendo por encima de su media normal, lo que hace que no haya excedente para la exportación al Paraguay.
Algunas fraccionadoras consiguen producto en Argentina, Uruguay, Brasil y de extrazona, pero debido al alto volumen de la necesidad insatisfecha las cargas que llegan se despachan en cuestión de horas.