EFE, AFP y REUTERS
CARACAS, VENEZUELA
Las relaciones colombo-venezolanas entraron ayer en una nueva crisis, con consecuencias como la llamada a consultas del embajador de Venezuela en Bogotá, a falta de poco más de tres semanas para el cambio de gobierno en Colombia.
El embajador Gustavo Márquez viajó a Caracas, 24 horas después de que el Gobierno colombiano saliente anunciara tener pruebas de la presencia de jefes de las guerrillas de su país en Venezuela y las presentara a medios locales.
"Hemos llamado al embajador Gustavo Márquez para que venga a consultas en Caracas y se incorpore a la evaluación de una serie de medidas políticas y diplomáticas que se van a ir tomando en las próximas horas para rechazar la agresión del Gobierno colombiano", dijo en una rueda de prensa el canciller venezolano, Nicolás Maduro.
El Gobierno de Venezuela culpó de este nuevo episodio de tensión al ejecutivo que preside Álvaro Uribe, del que dijo que tiene una "enfermiza obsesión" por dañar las relaciones bilaterales.
También el presidente Hugo Chávez afirmó que Uribe, al que calificó de "mafioso", está "empeñado en seguir gobernando" y quiere "impedir" que el presidente electo, Juan Manuel Santos, de su mismo partido y considerado su delfín político, "vuelva a establecer relaciones respetuosas con Venezuela".
En este sentido, insistió en que su gobierno está dispuesto a establecer relaciones basadas en el "respeto" con el nuevo Gobierno, que a partir del 7 de agosto próximo dirigirá Santos.
La Presidencia de Colombia emitió un comunicado en el que afirma que está estudiando plantear a los organismos internacionales las denuncias que formuló el ministro Silva apoyado por fotos, videos y mapas presentados como pruebas.
El Gobierno de Colombia afirma en ese comunicado que "durante seis años" ha mantenido un "diálogo paciente", pero "infructuoso", con Venezuela sobre la presencia de "cabecillas terroristas" en ese país, lo que le lleva a "pensar nuevamente en acudir a las instancias internacionales".
Y reiteró que las autoridades colombianas "han tenido información sobre la presencia en Venezuela de terroristas" desde la ubicación de Rodrigo Granda, el llamado canciller de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que fue capturado en el país vecino en 2004, aunque en 2007 fue excarcelado.
Como en muchas de las anteriores crisis diplomáticas entre Colombia y Venezuela, en el centro de esta están las FARC, principal guerrilla de ese país, en armas desde hace más de 40 años.
NEGATIVA DE CARACAS
Las autoridades venezolanas niegan tajantemente tener nexos con las FARC, pero las denuncias desde Colombia se suceden.
De hecho, desde el 28 de julio de 2009 las relaciones bilaterales están "congeladas" por decisión de Chávez, que consideró irresponsables las acusaciones colombianas de que se había hallado en poder de guerrilleros de las FARC armamento comprado por las fuerzas militares venezolanas a Suecia.
El canciller Maduro informó ayer viernes de la entrega de una nota de protesta en la Embajada de Colombia en Caracas, por "las mentiras, la olla podrida montada por el Gobierno del presidente Álvaro Uribe."
El presidente electo de Colombia, Juan Manuel Santos, declinó opinar en EEUU sobre la presencia de jefes de las guerrillas de las FARC y el ELN en Venezuela.