Por Justiniano Riveros
CONCEPCIÓN
El desembolso que hace la Secretaría de Acción Social (SAS) a las familias campesinas dentro del marco de los programas Tekoporâ y Pro-País II se convierte en un verdadero mercado.
De acuerdo a lo que se pudo percibir, muchas de las familias que reciben estos aportes no los destinan a los objetivos previstos, sino más bien adquieren objetos ofertados por los revendedores que copan todos los lugares de pago.
Un ejemplo claro se vio en Loreto, Departamento de Concepción, donde 1.100 familias percibieron, días pasados, aportes de 3 meses que van desde 115.000 a 290.000 guaraníes mensuales. En el sitio se instalaron una treintena de revendedores de objetos electrónicos, ropería, celulares, bolsones, calzados, juguetes, etc.
Muchas de las familias compraron los artículos que no tienen nada que ver con salud y educación, áreas recomendadas para la utilización de este dinero, cuya entrega es condicionada.
Entre los artículos más comercializados resaltan las ropas, anteojos, perfumes, championes, medias, bijutería, entre otros. Casi todas las mujeres van acompañadas de sus hijos, quienes aprovechan para hacerse de algunos de estos artículos que no son precisamente de primera necesidad.
"Es una lástima, es un mal que no podemos solucionar, ya luchamos mucho, pero es inatajable", dijo el licenciado Juan Carlos Aquino, coordinador departamental del programa Pro-País II, que beneficia a familias de Loreto, Belén y San Lázaro.
Por su parte, Rodolfo Insaurralde, intendente de Loreto, indicó que ni siquiera conoce de dónde surge tanta cantidad de revendedores, a los cuales les cobra un canon de 50.000 guaraníes por instalarse en la vía pública. "Perjudican a los comerciantes locales, pero tampoco podemos prohibir su presencia si pagan el canon", explicó.
Los revendedores llegan hasta el lugar en camionetas y automóviles. Se desconoce de dónde provienen, pero se alzan con millones de guaraníes como resultado de las ventas.
CONTACTO. De acuerdo a las manifestaciones de las autoridades loreteñas, lamentablemente debe haber algún tipo de conexión con gente de la SAS, a través de la cual manejan con exactitud las fechas de pago.
Incluso, desconfían que podría ser un gran negociado de algunos funcionarios de esa Secretaría, hecho que debería ser investigado.
Los pagos son millonarios, pero así también gran parte de los desembolsos quedan para los comerciantes itinerantes.
Solo el programa Pro-País II benefició a 1.100 familias de Loreto, 750 de Belén y 150 de San Lázaro. Luego hay otro proyecto denominado Tekoporâ, que beneficia a familias de Concepción, Horqueta y Yby Yaú.