La pasión que desata la participación de nuestra selección albirroja en el Mundial Sudáfrica 2010 fue demostrada una vez más ayer durante el juego contra Nueva Zelanda, al quedar paralizados los servicios y un alto porcentaje de las clases en escuelas y colegios.
Ni los hospitales escaparon a esta fiebre, ya que al igual que otras instituciones públicas, mostraron un panorama de salas vacías de pacientes y usuarios. En Tributación, la gente tuvo que esperar dos horas para realizar gestiones. A la entrada un cartel advertía que el servicio estaba suspendido.
La escasa frecuencia de colectivos por las calles fue otro síntoma de este fenómeno motivado por el fútbol.
En ausencia de una declaración oficial de asueto, algunas instituciones educativas, se tomaron la licencia de suspender sus actividades por la mañana tras el receso de las 9, enviando a sus alumnos a sus casas. Tal es el caso de la Escuela Básica 471, Santa Lucía, de Lambaré.
En el Colegio Juan Ramón Dahlquist los estudiantes no se presentaron a clases. En el sector escolar, hasta donde acudió la viceministra Diana Serafini para ver el partido, los niños estuvieron presentes hasta el final del encuentro.
Directivos de los grandes colegios del microcentro, como Asunción Escalada y Presidente Franco, prepararon batucadas y pantallas gigantes, pero no pudieron evitar que muchos de sus alumnos vayan a la Plaza de la Democracia donde se instaló una cancha virtual.
En la escuela María Felicidad González, al lado de la Terminal de Asunción, sus 20 docentes adheridos a la huelga convocada por la FEP no se presentaron a su lugar de trabajo.
La asistencia por la tarde también se vio afectada, ya que los jóvenes optaron por sumarse a los festejos sobre Palma.