Una falta a la derecha. Fue a Haedo. Aureliano Torres acomodó el balón, miró hacia el área. Lanzó el centro ¿A lo paraguayo, centro cabeza y gol? ¡Qué importa!
El centro quedó en el medio. Ahí apareció Antolín, saltó, cabeceó. La pelota se fue a un costado. Buffón, bien gracias. Parado. La pelota esa llamada Jabulani besó la red. Lindo, hermoso, bello. GOOOOLLL PARAGUAYO. Vale la pena revivirlo.
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