La desaparición física de Carlos Martínez Gamba priva a la poesía popular de nuestro país de una de las grandes voces, que desde su
refugio en Misiones, Argentina, nos dio textos memorables.
Nacido en el barrio Santa Librada, de Villarrica, en 1939, pasó su niñez y juventud en dicha ciudad. Desde muy joven sintió atracción por la escritura poética y la militancia política. Debido a su colaboración con las fuerzas del FULNA, debió huir de su ciudad, refugiándose en la Embajada argentina, de Asunción, en 1959.
Tenía 20 años y un futuro incierto. Fue a parar a Posadas, Misiones, y luego de trabajar en diversos oficios, enfiló para Buenos Aires, donde tenía amigos. Allí publicaría su primer libro de poemas en guaraní: Pychâichî. LEA MÁS EN EL CORREO SEMANAL
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