"Muchos de los menores ya eligieron a la calle como su escenario de vida", empieza comentando Emiliano Silva, al ser consultado sobre la situación se los niños y adolescentes afectados por la droga en la zona de Cuatro Mojones.
Silva pertenece al Programa de Atención Integral a niños/as adolescentes en situación de calle (Painac), quien detalló que hacen abordajes sistemáticos sobre la situación diaria que viven los niños que se encuentran en los alrededores del Viaducto de Calle Última y Avda. Fernando de la Mora.
"Cuatro Mojones es el foco de mayor vulnerabilidad, los que están ahí ya eligieron a la calle como su escenario de vida, y una de esas realidades es el consumo (de drogas) y el delinquir y negociar la permanencia en el lugar", agrega.
El registro que se maneja es de la existencia de niños de 8, 13 y 14 años de edad, con la preminencia de adolescentes de 17 años de edad.
SISTEMA. Los niños involucrados en este mundo marginal deben "negociar" para que personas de la zona les den vía libre para delinquir y vender estupefacientes (crack en mayor medida) y dar un porcentaje de lo percibido por el "trabajo".
Los menores son utilizados como peones por los microtraficantes para ampliar el mercado, reciben la droga y la venden con el fin de dejar también para su propio consumo. "El negocio es usar menores para el microtráfico", resalta el funcionario de Painac.
"Valiéndose -agrega- de las valoraciones de inocencia que estos poseen les utilizan para la distribución, ya que no llaman mucha la atención, y no serían descubiertos muy fácilmente".
Los prostíbulos que están bajo el puente de Cuatro Mojones son también los que brindan algún tipo de "servicio" a estos chicos, siempre a cambio de bienes robados brindando un lugar donde dormir a los menores.
POLICÍAS IMPLICADOS. Silva comenta que otra de las formas de negociar el territorio es a través de un acuerdo implícito o explícito con los policías de la zona.
"El tema de los robos, por ejemplo, es una forma de negociar. Sabemos que hay policías de la zona que conocen la realidad de los chicos, que conocen claramente cómo se maneja el microtráfico, que se encuentran en esa zona, pero que hacen malas actuaciones o malos procedimientos", apunta Silva. Agrega que cuando los menores son detenidos son llevados a las comisarías para ser "agentes de limpieza", según reportes que tienen los integrantes del Painac.
Terminó diciendo que la Secretaría de la Niñez no puede ir a arrear a los menores, pues lo que hacen es un trabajo sistemático con los chicos.
FALTA VOLUNTAD POLÍTICA
La falta de voluntad política para una lucha frontal contra el microtráfico está a la vista. Existe una mesa interinstitucional de trabajo entre la Secretaria de la Niñez, la SENAD, la Policía de la zona y Dirección de DD.HH. del Ministerio del Interior.
Sin embargo, a pesar de la existencia de esta mesa, aún no se ven resultados positivos.
En el PAINAC recogieron datos brindados por los menores sobre el crack, como los lugares donde se venden, los nombres de los distribuidores y reducidores, que son datos muy confidenciales. Si bien, los mismos se ponen a disposición, la Senad y la Policía aún no toman cartas en el asunto, ni toman medidas concretas.