Por Patricia Figueredo
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Hace pocos días tropezamos una vez más con una triste realidad. Un niño de 14 años, desabrigado, dormía profundamente en la vía pública. Esa imagen quedó en nuestra retina.
Tras eso, Última Hora inició un recorrido y llegó a la casa del adolescente, para conocer su mundo desde su entorno familiar, el lado que muy pocos conocen.
Carlitos (nombre ficticio) fue el protagonista que reflejó la realidad de muchos niños y niñas que aún sufren en carne propia la falta de oportunidades, la miseria y exclusión.
El viaje emprendido con un equipo de ÚH nos llevó a palpar la triste realidad de estrechez y desesperanza que deshumaniza.
Y aún más, tener cara a cara a menores que, con toda normalidad, consumen drogas a plena luz del día, incluso con el amparo de sus padres.
Apostados en una esquina del barrio Pelopincho de Asunción estaban Miguel y Claudio (nombres ficticios) preparando sus pipas para fumar crack.
Eran las 13.10 horas, momento que para muchos es el indicado para almorzar. Sin embargo, otra era la situación de ellos.
En eso llegan voluntarios de la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia (SNNA) y en medio de insistencias interrumpen "la pitada" y los convencen de aceptar el plato de comida que les llevan.
Cada día representa un desafío nuevo para los educadores de calle, que deben estar preparados para ser aceptados o rechazados en su intento de alimentar a los jóvenes. Brindan desayuno y almuerzo.
EN CRECIMIENTO. En otro momento y siguiendo de cerca la cruda realidad, un conocedor de la zona asegura que allí es normal ver a chicos drogarse. "Los mismos padres fuman con ellos o proveen", dice.
Ya forma parte de la rutina diaria, a nadie sorprende. Es más, los mismos pobladores del barrio miran la escena y con una sonrisa cómplice y temerosa les regalan moneditas a los chicos.
Hasta el mismo jefe de operaciones antinarcóticos de la Policía Nacional, Luis Chávez, afirma que el microtráfico va cada vez en aumento. "Se ha vuelto un cáncer", asegura.
La mayor preocupación de esta dependencia de la Policía es el crecimiento de este delito, principalmente con el crack y la marihuana. Ambos se consiguen desde 5.000 guaraníes.
A criterio del funcionario, este aumento se da por el bajo precio de estos estupefacientes. Atrás quedaron los operativos donde la cocaína era la principal estrella.
"Ahora encontramos más marihuana y crack. La cocaína la consumen quienes tienen más recursos económicos. Continúa pero es menos", refiere el profesional.
Además de ser más baratas, puntualmente el crack produce efectos peores que las demás drogas. Esto se debe a que esta sustancia es el residuo último en el proceso de refinamiento de la cocaína.
EFECTOS. El doctor Manuel Fresco, director del Centro de Adicciones del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, así lo asegura, y añade que actualmente la mayoría de los niños en situación de calle que ingresan a la institución son consumidores de crack.
"El crack tiene una forma química diferente que la cocaína y por más que derive de ella, sus efectos son mucho más intensos, ya que se fuma y el humo llega con más fuerza a los pulmones y la sangre", indicó el especialista.
Su consumo causa un estado de dependencia con mucha rapidez y compulsión por fumar. Es por eso que hay muchos casos de consumidores que pasan de 2 a 3 días sin comer, beber líquidos y solo están prendidos a la pipa, por no poder parar, según el experto.
Los daños son mayores en lo físico, aunque también psíquicamente deja sus huellas. Provoca un fuerte adelgazamiento, deterioro de los dientes por el humo corrosivo y un desgaste completo.
Además, padecen delirio de persecución, paranoia, celos y son violentos. Mientras que la marihuana puede ser controlada en el consumo y no consigue excitar como el crack, sino más bien provoca un estado de tranquilidad y relajación, convirtiéndose eso en un problema, ya que genera un síndrome amotivacional y problemas pulmonares.
A DÓNDE RECURRIR EN CASO DE ADICCIONES
Para quienes son víctimas de algún tipo de consumo de drogas, sea cocaína, marihuana, crack, hachís u otros, el Centro de Adicciones del MSPyBs presta asistencia.
Todos los tratamientos son gratuitos, la internación también y los medicamentos que se requieren para el proceso de recuperación del paciente, según Manuel Fresco, director del centro.
"Es importante que la gente sepa que tenemos estos servicios e incluso para los familiares que tienen de cerca a un ser querido con adicción pueden recibir orientaciones para el buen manejo del caso", mencionó.
A la vez, prestan asesoramiento jurídico y todo lo que hace referencia al mundo que vive un adicto a las drogas y su entorno.
Muchos son los casos de personas que mediante la voluntad y el esfuerzo logran salir de esa realidad y rehabilitarse día a día.
El centro tiene 13 años de funcionamiento y a lo largo de este periodo ya tiene fichados 11.000 pacientes. Anualmente reciben, en promedio, a 1.000 adictos desde los 8 años de edad.
El instituto dispone, a la vez, de una Unidad de Desintoxicación Programada, que trabaja en conjunto con la Secretaría de la Niñez. El número telefónico del centro es el 298-352.