Por Bruno Jara
LA COMPAÑÍA DE DESARROLLO Y DE INDUSTRIALIZACIÓN DE PRODUCTOS PRIMARIOS SA (CODIPSA) INAUGURÓ AYER, EN GUAYAYBÍ (SAN PEDRO), SU TERCERA PLANTA ALMIDONERA, CON LO QUE LA CAPACIDAD DE PRODUCCIÓN APUNTA A UNAS 550 TONELADAS/DÍA. La inversión llega a 4 millones de dólares, pero sigue en expansión, porque es un rubro que tiene demanda. La competencia es dura, reconoce, pero Paraguay puede sacar ventajas comparativas. A continuación la entrevista con el gerente de la firma, Hans Theodor Regier.
Pasaron 10 años y la compañía sigue creciendo. ¿Cuál es el escenario que tiene esta nueva inversión?
Hay muchos cambios. Cuando arrancamos, en el 99, coincidió con momentos difíciles. También había mucha inseguridad, mucha inestabilidad social en Caaguazú; entonces decidimos buscar alguna actividad para trabajar de manera conjunta con los vecinos. Con la planta de Guayaybí, inaugurada el viernes, llegamos a una capacidad de molienda de 550 toneladas por día. La inversión ya supera los 4 millones de dólares y se crea trabajo, aunque todavía falta hacer más volúmenes para abastecer a las industrias locales.
¿Y por qué mandioca?
Cuando arrancamos vimos que el algodón ya declinaba, y de eso hace 10 años. Se pensó en caña de azúcar, alcohol, pero al final dijimos que haríamos algo de la mandioca, porque también aseguraba la alimentación a las familias. Hay almidón de papa, de maíz, pero se conoce más la mandioca.
¿Y lechería?
Hay una cuestión cultural. El agricultor puede dejar varios días sin atender sus cultivos y vuelca todo durante la cosecha. En la lechería es toda otra disciplina, pues es un trabajo con horas bien definidas y de labor diaria.
¿Cambió la mentalidad del productor?
Notablemente. Sobre todo en los lugares que llevamos más años trabajando. Antes se tomaba como un producto de autoabastecimiento, pero hicieron un gran esfuerzo para conocer las nuevas técnicas. Se interiorizaron de las experiencias regionales y ahora con orgullo dicen: soy mandioquero. Tienen otra autoestima. Se valoran más
¿Qué tal las exportaciones?
Exportamos desde 2006. En Bolivia tenemos el 70% del mercado del almidón; en Argentina, el 42%; y en Uruguay, el 53%. Quiere decir que, en el caso uruguayo, de cada dos kilos de almidón, uno es paraguayo y de Codipsa. Pero siempre estamos para buscar nuevos mercados. La capacidad local nos obliga a buscar exportar el 60% de la producción.
¿Cómo está el comercio del almidón?
Paraguay tiene sus grandes ventajas. Tailandia es la potencia, con el 80% del almidón mundial. Además de otros países asiáticos, está Brasil. Contra ellos debemos competir.
¿Cuál es la ventaja paraguaya?
Sus condiciones, su clima, su suelo. El promedio mundial es de 12 mil kilos/ha. El promedio paraguayo es de 15 mil kilos/ha. Incluso hay experiencias de 26 mil kilos, que justamente observamos en la zona de influencia de la nueva planta. Además, tendríamos que ajustar los precios para ser más competitivos.
¿Qué piden al Gobierno?
Tres cosas: caminos en buen estado para abaratar costos; asistencia técnica eficiente, para trabajar en los rendimientos; y en tercer lugar un rediseño del plan nacional de la mandioca.
¿Qué pasó con el plan? No hace mucho se había relanzado.
Está archivado. Está en algún bibliorato. Se debería hacer un rediseño. No hace falta uno nuevo, sino que se ajuste a los criterios actuales.
Además de la mentalidad, ¿qué más cambió?
El nivel de vida, los ingresos. De 80 G/kilo, el precio en promedio saltó a 250 G/kilo.