EFE
WASHINGTON, EEUU
La OEA aprobó ayer una declaración de apoyo al pueblo y el Gobierno de Chile por el devastador terremoto del sábado pasado, que causó casi 800 muertos y dos millones de damnificados, y guardó un minuto de silencio en una muestra de solidaridad.
En la declaración, aprobada en una sesión ordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), los países miembros reiteran su "respaldo decidido" al Gobierno y al pueblo de Chile en sus tareas de rescate y reconstrucción tras el sismo de 8,8 grados Richter y el posterior tsunami.
Asimismo, los 34 países miembros lamentaron "profundamente" el sismo que tuvo lugar en Chile y trasladó sus condolencias a ese país.
El Consejo también tomó nota de la decisión del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, de aprobar una contribución del Fondo Interamericano de Asistencia para Situaciones de Emergencia, importe que aún no ha sido determinado.
Insulza estuvo el lunes y martes en Santiago de Chile, a donde llegó procedente de Uruguay tras la toma de posesión de José Mujica.
Insulza, de nacionalidad chilena, señaló que ya la organización envío teléfonos satelitales a Chile, uno de los requerimientos del gobierno de ese país ante la emergencia.
"La destrucción es enorme", señaló Insulza. "La reconstrucción no será breve (...). Esto va a durar un buen tiempo", advirtió. Son tristes (los saqueos), pero son cosas que ocurren en este tipo de eventos; lo hemos visto muchas veces, yo hubiera esperado que en Chile no ocurriera, probablemente han sido chocantes algunas cosas que se vieron en la televisión", dijo.
El embajador de Chile ante la OEA, Pedro Oyarce, agradeció al Consejo Permanente los "múltiples gestos de solidaridad" que recibió su país por parte de la comunidad internacional, incluyendo la visita de varios mandatarios y cancilleres a Santiago para ofrecer su ayuda. Destacó el "gesto de apoyo" que trasladaron a Chile en "momentos muy difíciles" los líderes que han visitado la capital chilena en los últimos días, entre ellos los mandatarios de Brasil, Lula da Silva, Insulza, y Perú, Alan García, la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, y el canciller boliviano, David Choquehuanca.