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| Sábado, 31 de Marzo de 2007
Fernando Lugo, esperanza de futuro
Por José L. Caravias, s.j.
No cabe duda de que Fernando Lugo levanta ondas nuevas de esperanza, elemento básico escaso desde hace tiempo en nuestro país. La manifestación del 29 fue un baile de esperanza.
La marcha cansina de la política actual está herida por cansancios tediosos, rabias acumuladas, impunidades inacabables, rabiosas frustraciones e impotencias. Y en este hedor ambiental, Fernando Lugo, para muchos, exhala añoranzas de tiempos nuevos. Otros, en cambio, ven en peligro sus “zoquetes”, los chicos y los grandes.
Los que medran con este ya largo sistema político corrupto harán todo lo posible por desprestigiar a Lugo: calumnias descaradas, chicanerías jurídicas, trampas electorales, desprecios ridículos o halagos hipócritas. Temen, con razón, que se acaben sus privilegios, sus acaparamientos, sus bravuconadas, sus impunidades. Son capaces de provocar grandes incidentes con tal de impedir su bajada a la llanura.
Ya han conseguido crear un ambiente de zozobra y confusión alrededor de la posibilidad constitucional de la candidatura de Lugo: un “ministro” de cualquier religión no puede ser candidato a presidente. Lo cual es verdad y está bien legislado. Pero resulta que Fernando Lugo voluntaria y libremente ha renunciado a ejercer el ministerio sacerdotal y episcopal. Y el Vaticano le ha prohibido precisamente ejercer su ministerio sacerdotal y episcopal. O sea que los dos están de acuerdo en que ya no es “ministro”, ni puede serlo. Que Lugo siga siendo sacerdote y obispo porque las ordenaciones que ha recibido “imprimen carácter” es cuestión de fe, cosa que no atañe al ámbito civil. De hecho, Lugo no es ya “ministro” de una religión: no administra sacramentos.
Fernando Lugo ha renunciado a su ministerio sacerdotal y episcopal después de un largo proceso de reflexión. Ha querido dar este paso con toda seriedad. Su relación con sus hermanos obispos y con el Vaticano ha sido transparente. Sintió el llamado del pueblo, lo pensó bien y se atrevió a dar el paso, consciente de las dificultades que le esperaban. Es una decisión valiente, que merece todo respeto. Ante él me quito el sombrero.
Las respuestas del Vaticano a sus comunicados me parecen lógicas y normales. Ellos nunca responden inmediatamente a los comunicados de abandono del ministerio sacerdotal. Menos aún a los de un obispo. Dejan transcurrir un tiempo prudente, pero ello no impide que estas personas puedan ejercer legalmente actividades civiles, que antes no podían ejercer, como, por ejemplo, un matrimonio civil.
Pienso también que el Vaticano no hubiera actuado bien si enseguida concediera a Lugo su desvinculación oficial al sacerdocio y al episcopado. Eso sería como apoyar su candidatura, lo cual no estaría bien. Deja un espacio de prudente expectativa, aun de una cierta indefinición, como esperando madurez en los acontecimientos.
Dios hablará a través de los hechos. Puede ser que la decisión de Fernando esté inspirada por el Espíritu de Jesús, que escucha el clamor de su pueblo… Puede ser que Dios le esté acompañando en su dificilísima misión… Es posible que Dios le haya pedido un servicio ministerial por largo tiempo, y ahora, respondiendo a las necesidades, le haga nuevos llamados… A Dios nadie lo encasilla.
Fernando Lugo no es ningún improvisado. Además de sus largos estudios sacerdotales, tiene la carrera de Sociología. Conoce muy bien la realidad nacional. Dialoga, como pocos, con toda clase de personas. Sabe escuchar. Busca la unidad en la diversidad. Sus agendas están llenas de expectativas populares.
No sé si Fernando conseguirá su objetivo. Pero quiero alertar sobre el peligro de actitudes mesiánicas. Él solo no podrá conseguir nada provechoso duradero. Si queremos cambiar en serio y poner este país en marcha para bien de todos, es necesaria la colaboración responsable de mucha gente, profesionales y pueblo. Técnica, solidaridad, honradez. Priorizando las necesidades básicas. Con programas y objetivos claros, realizables, comprobables. Arrimar el hombro, apoyar, colaborar, cada uno en la medida de sus posibilidades. Aguantando ataques con firmeza y valentía. ¡Dios nos ampare!
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2 comentarios
Si habandonar la religion es para hacer de la palabra de Dios una practica y proteger a todo un pueblo de las injusticias,bienvenido todos los Fernandos Lugo a los paises subdesarrollados de America Latina.
por Hector Mejia
conoci a FERNANDO LUGO EN MALAGA ANDALUCIA Y PUDE COMPROBAR QUE PODIA SER EL ELEJIDO POR LA GRACIA DE DIOS PARA SER PRESIDENTE DE TODOS LOS PARAGUAYOS Y HACER JUSTICIA VIVA EL GRAN PARAGUAY
por Manolo de MALAGA
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