El embajador chileno ante la ONU en Ginebra, Carlos Portales, pidió hoy a representantes de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) que envíen equipos para hacer una evaluación de daños, dijo a Efe la portavoz de la agencia, Elisabeth Byrs.
"Los equipos de evaluación de daños estaban listos y a la espera, y ahora solo falta que nos den la luz verde, y mandaremos expertos que ya se encuentran en la región", explicó la portavoz.
En concreto, el diplomático señaló que necesitan puentes móviles, teléfonos satélites, generadores eléctricos, tiendas de campaña, hospitales, equipos quirúrgicos y centros de diálisis para hacer frente al sismo de 8,8 grados Richter que sacudió el centro y sur de su país.
Desde distintas latitudes del mundo, los Gobiernos siguieron hoy prometiendo asistencia y movilizando recursos para Chile, donde el temblor dejó un saldo de al menos dos millones de damnificados, un millón de viviendas destruidas o afectadas y daños aún no cuantificados.
Así, Argentina anunció el envío urgente de tres hospitales de campaña y medio centenar de médicos, además de la instalación de cuatro plantas generadoras de energía y otras tantas potabilizadoras de agua en las áreas afectadas por el terremoto.
La presidenta argentina, Cristina Fernández, agregó que empresarios de los dos países acordaron el envío de más de 1.800 toneladas de alimentos básicos no perecederos junto a más de medio millón de litros de agua mineral.
Bolivia, otro país vecino de la golpeada nación latinoamericana, informó que en los próximos días enviará 60 toneladas de alimentos, agua y medicinas para asistir a las víctimas.
"Al igual que sucedió con (el sismo de) Haití, la solidaridad de Bolivia se hará presente con el envío de la suficiente ayuda a los damnificados", dijo el portavoz presidencial, Iván Canelas.
Una actitud similar asumió el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva: "Vamos a hacer todo lo que está a nuestro alcance para ser solidarios con Chile, como estamos siendo solidarios con Haití", donde un poderoso terremoto causó 217.000 muertes el 12 de enero.