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"Sistema de la ANDE resistió pico histórico de demanda de energía"; un título que parece más bien de ciencia ficción en momentos en que los cortes eléctricos son pan de cada día en el país. Pero el titular apareció en Última Hora el viernes 4 de abril de 2004, dando cuenta de un récord de demanda de energía de 1.199 megavatios (MW) el 31 de marzo de ese año.
Sería la última temporada que la Administración Nacional de Energía resistiera sin sobresaltos los picos de exigencia eléctrica de la ciudadanía. De ahí en adelante comenzaron a ser cada vez más comunes los cortes y la quema de transformadores. Pero también empezaron las promesas de nuevas líneas de transmisión.
En incontables oportunidades se anunció el sistema de 220 kV entre Acaray y Coronel Oviedo, pero el avance ha sido nulo. Si lo llevamos a términos simples, se puede decir que el mismo cable de hace seis años transporta la energía para una población que ha aumentado su demanda a razón de casi 10% por año y que llegó a consumir el martes pasado 1.887 MW. Si se compara este último pico histórico con el de 2004, arroja un aumento de más de 57% en la demanda de energía del país en solo seis años.
Mucha agua ha pasado bajo el puente para llegar a esta situación. En diciembre de 2005 ya se comenzó a hablar de una alerta por parte de la ANDE, por el mayor uso de sistemas de refrigeración de industrias y de residencias. Ese mismo mes, el sector empresarial se reunió con el ingeniero Martín González, en ese entonces presidente de la entidad estatal, para manifestarle su preocupación por la capacidad de transmisión de la ANDE, toda vez que ya comenzaban a sufrir reiterados cortes que afectaban la producción.
En la cita, González les habló de los planes de la institución para mejorar su capacidad, entre ellos, precisamente, la construcción de la doble terna Acaray-Oviedo.
Se supone que si esa línea estuviese en funcionamiento -el último plazo era octubre del año pasado-, los problemas de interrupción de la energía no hubiesen existido este verano, advierte una fuente al interior de la eléctrica estatal. Es que la línea de Acaray aporta 200 mega (4 grupos de 50 mega cada uno), lo que, sumado al techo del sistema de transmisión que soporta actualmente la ANDE, cubre sin sobresaltos la demanda récord que se dio la semana pasada.
FALTA DE INVERSIÓN. Otra constatación de que el problema no es la disponibilidad de la electricidad, sino cómo traer esa energía desde las hidroeléctricas hasta los centros de consumo. "Necesitamos líneas, las que tenemos están totalmente saturadas, necesitamos otras líneas. El problema que tenemos en la ANDE es por falta de inversión y no teníamos que haber llegado a esto si se cumplía la planificación que está muy bien elaborada, pero mucho de ello no salió de los papeles, porque las administraciones anteriores no consiguieron hacer las obras que se tenían que hacer", manifestó la semana pasada el Ing. Miguel Ángel Báez, del Centro Nacional de Despacho de Cargas de la ANDE.
El experto sostuvo que recién para mayo de este año se tiene prevista la entrada en funcionamiento de las dos nuevas líneas de transmisión de 220 kV desde la hidroeléctrica Acaray hasta la ciudad de Coronel Oviedo. "Con esas dos líneas vamos a pasar bien el fin de año, pero se tienen que hacer otras líneas empezando por la de 500 kV", dijo.
Esta línea de 500 kV uniría la central Itaipú con la ciudad de Villa Hayes. Inicialmente debía comenzar su construcción en 2007, pero aún no se inicia, y expertos aseguran que si todo tiene curso normal posiblemente entre en servicio en el 2014.
1.887 MW
fue el pico de consumo de energía eléctrica que se registró la semana pasada en nuestro país.
2014
es el año en que estaría recién entrando en servicio la línea de 500 kV entre la central de Itaipú y la ciudad de Villa Hayes.
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