Don Carlos terminó el día con pérdidas económicas luego del corte de energía eléctrica que interrumpió la cadena de frío de sus productos lácteos. Lo mismo le sucedió a Doña Sara, quien se vio afectada porque uno de los motores de su cámara refrigerante se inutilizó por efecto de la baja tensión.
Estos son solo dos ejemplos de los tantos que viven muchos, en estos días de sofocante calor en los que el intenso consumo de energía incide en los constantes cortes de energía.
Es una historia que últimamente se repite con más frecuencia, y que aún no encuentra solución por parte de la ANDE. Los afectados no solamente sufren el calor al no poder utilizar ventiladores o aires acondicionados, también pierden electrodomésticos.
En un recorrido de ÚH por varios puntos de la capital y el área metropolitana se pudo constatar que los cortes del suministro de energía eléctrica es el gran tema del momento. En el caso de los comerciantes, que dependen de mantener sus mercaderías dentro de la cadena de frío como los lácteos, frutas y carnes, sufren grandes daños.
BANANAS. Ismael Rojas, comerciante de bananas del Mercado de Abasto, cuenta que sus productos deben permanecer en la cámara refrigerante hasta que se maduren por un periodo de 4 a 5 días. Si se corta la electricidad, en solo 2 horas las bananas pueden echarse a perder porque empiezan a despedir la clorofila y eso eleva la temperatura haciendo que estas se pudran.
Asegura que con estos últimos cortes energéticos las pérdidas económicas fueron millonarias y añade que hasta la fecha, la ANDE no previó un mecanismo que favorezca al mercado, evitando los perjuicios ante la falta de electricidad.
Las estaciones de servicio tampoco se escapan de esta problemática. Antonio Portillo, encargado de la Copetrol, ubicada sobre la avenida Eusebio Ayala, comentó que dependiendo del horario en que se producen los cortes, el perjuicio es mayor o menor. Los horarios pico de suministro de combustible son de 7.30 a 8 y de 12 a 13 horas.
Aunque reconoció que sea la hora que sea, resulta en una pérdida para la empresa, porque las máquinas dependen de la energía eléctrica que provee la ANDE.
Los lácteos son un capítulo aparte, ya que en la lista de insumos alimenticios delicados figuran entre los primeros.
En el Abasto, varios comerciantes procedieron a devolver sus mercaderías a los proveedores debido a que principalmente el yogur y la leche se habían inutilizado. Todos estos comestibles deben ser mantenidos en una cadena de frío específica y con los constantes cortes es imposible mantener.
En el caso de los comercios pequeños también se registran pérdidas que generalmente no se pueden recuperar, ya que sus productos no están asegurados como los grandes comercios.