La doctora Judith Vázquez explica algunos puntos a tener en cuenta:
- La obesidad durante la infancia y adolescencia se asocia con un incremento de lípidos en la sangre, aumento en la presión sanguínea, de la grasa corporal, del colesterol total, de las lipoproteínas sericas y de la intolerancia a la glucosa. Se describen también complicaciones psicosociales de la obesidad, como discriminación entre compañeros, sensación de aceptación disminuida y problemas ortopédicos.
- En la niñez y la adolescencia, las prácticas alimentarías saludables se obtienen realizando las comidas adecuadas, consumiendo proteínas de buena calidad, ajustando los aportes calóricos, e incorporando algunos nutrientes, como calcio e hierro especialmente. Para establecer hábitos, son importantes las actitudes de los padres que se inculcan día a día con los pequeños actos cotidianos y la conducta alimentaria en la mesa familiar.
- Incentivar a realizar deportes u otras opciones recreativas. Se recomienda hacer actividad física, por lo menos, tres veces a la semana, durante 30 minutos.
- Los padres deben estimular la lactancia materna exclusiva hasta el sexto mes de vida, ofrecer diariamente frutas y verduras frescas, estimular el consumo de lácteos y derivados, proteínas, hierro (carnes magras, verduras verdes), respetar los horarios de comidas, evitar las fuentes de energía no nutritivas como snacks, bebidas gaseosas azucaradas y golosinas.
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