El vicepresidente Federico Franco se mantuvo en el punto medio. No defendió al presidente Fernando Lugo y tampoco desestimó las acusaciones de la oposición, que mantienen latente la amenaza de un juicio político al Ejecutivo.
Afirmó que "hay que estar atentos" a la postura que pueda tomar la Junta de Gobierno tras la convención colorada. Sus afirmaciones fueron vertidas durante la conferencia de prensa en la Vicepresidencia.
Dijo que el juicio político es una figura constitucional que está en manos de los senadores y diputados.
Si bien reiteró su deseo de que Lugo pueda completar su mandato hasta el 2013, afirmó que no está en sus planes renunciar a la vicepresidencia y que, en caso de plantearse un juicio político, será el primero en reemplazar al jefe de Estado.
"No tengo por qué renunciar. He cumplido a cabalidad mi trabajo, he sido un ciudadano respetuoso -en todo este tiempo- de la Constitución y las leyes (...). El vicepresidente, aquí y en cualquier parte del mundo, es la única persona que está absolutamente en condiciones plenas y sin trámites de asumir inmediatamente la primera magistratura", sentenció. Agregó que el cargo no se ganó con un decreto, sino gracias a la voluntad del pueblo.
LUCHA DE CLASES. Franco afirmó que la gente "ikueráima" (está cansada) de la lucha de clases y de la confrontación entre ricos y pobres, criticando de esa manera a referentes cercanos a Lugo.
Rechazó la idea de que haya un partido único, como ocurre en Venezuela y Cuba. Defendió la vigencia de los políticos en el fortalecimiento de la democracia.
Finalmente, el presidente interino volvió a recalcar y a considerar como sabia la homilía de monseñor Claudio Giménez, quien instó al presidente Fernando Lugo a asumir su paternidad ante la serie de denuncias hechas en su contra en instancias judiciales.