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Por Ingrid Villalba | ivillalba@uhora.com.py
Es muy improbable que uno pueda pasar un día sin escuchar algo relacionado a algún hecho violento: un asalto, un secuestro, un robo, un accidente, un suicidio. Estos temas están en boca de todos, además de aparecer en los periódicos, la televisión, la radio y por sobre todo en la calle.
Ese nuevo pan de cada día constituye otro factor más de estrés al que está expuesto el ser humano en su vida.
"La violencia, sobre todo si hay experiencias cercanas de estas situaciones en el pasado como asaltos, robos o suicidios, repercute en uno y en su entorno causando todavía mas estrés en la gente. Pone a uno en una situación de constante alerta", explica la doctora Mirta Mendoza, directora de la división de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública.
Sostiene que el estrés es normal en los seres humanos, que es un estímulo y que la persona tiene recursos para afrontarlo, ya que el organismo se prepara biológicamente para ello.
Pero explica que, sin embargo, el problema aparece cuando la situación estresante es muy intensa, como sería un incendio en el que una persona pierda su casa y todo lo que tiene. Los inconvenientes también surgen cuando la circunstancia es tan cotidiana que esta ahí todos los días, como los hechos previamente mencionados.
"Es ese el momento en que puede aparecer una patología. No es un estrés nomás, sino que la persona puede sentirse sin recursos para afrontar o enfrentar la situación. Puede incluso llegar a ver como único recurso el quitarse la vida y crear trastornos en la sociedad", dice Mendoza.
Brasil toma muy en serio los efectos de la violencia en la salud mental de las personas.
Este país cuenta con servicios comunitarios de salud mental en los que ya se implementan programas específicos para atender a las víctimas de violencia. Tienen también pequeños servicios de promoción de salud que son específicos para las personas que están viviendo situaciones traumáticas en función a la criminalidad humana.
SÍNTOMAS. Algunos síntomas que preceden a las patologías de la salud mental creadas por la violencia y el estrés son la dificultad para conciliar el sueño o para concentrarse, así como la facilidad para irritarse, enojarse o molestarse sin tener un motivo aparente.
Allí justamente se evidencia una relación entre el estrés y la violencia: la persona que está en constante alerta a causa de los estímulos puede irritarse o molestarse ante una situación que no derive necesariamente en una respuesta agresiva.
La doctora Mendoza explica que cuando uno comienza a observar estos comportamientos en su conducta debe tomar medidas de protección.
"Uno debe tener espacios de recreación. Tiene que compartir con sus amigos, familiares, esa es una forma de protegernos ante situaciones estresantes. Debe conversar de lo que le duele o le preocupa y tener una persona de confianza que le pueda escuchar. A veces, ni siquiera es necesario recibir consejos. Hacer ejercicios también es muy importante, salir a caminar o ir a bailar, eso desestresa bastante", sostiene.
Recomienda que si no se observa una disminución del estrés luego de haber tomado esas medidas, la persona afectada debe consultar con un clínico
FIN DE AÑO. A la violencia de todos los días se le tiene que sumar el condimento "fin de año".
"Históricamente se ha observado un aumento en las consultas a los servicios de salud mental a partir del último trimestre del año. Hay mayor estrés, todo el mundo está como irritable, toca bocina. Se presentan todas las cosas que uno pensó que podía hacer en el año y no pudo, y piensa que el tiempo no le va a alcanzar", explica Mendoza.
Ella sostiene incluso que toda esta gama de situaciones puede hacer que la persona esté tan alarmada que le haga interpretar una conducta normal de la otra persona como una conducta de querer violentarla.
ESTRESÓMETRO. Los internautas saben que en internet uno puede encontrar de todo. A pesar de no estar clínicamente comprobado, el sitio www.iestres.es ofrece un estresómetro. Se trata de un ejercicio que a través de las respuestas que uno va dando a ciertas preguntas sobre su conducta, va midiendo el nivel de estrés de la persona. El interesante ejercicio finaliza con un resultado que ubica al encuestado en distintos niveles de estrés. Lo recomendable, sin embargo, es obtener un pronóstico clínico.
MÁS.
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