Al fin... un sombrero. Con este eslogan, Norma Martínez, Sara García y Milce Giménez Pecci lanzaron al mercado una línea de sombreros de paja modificados y pintados a mano.
La idea inicial del negocio conoció la luz en una reunión de amigas en la que el tema recurrente fueron las altas temperaturas. "El origen básicamente fue el calor. En Paraguay hace demasiado calor, hay que protegerse y encima hay muchos sombreros pirí", cuenta Norma, en una especie de deducción lógica de cómo el grupo de amigas pasó de debatir sobre las elevadas temperaturas a vender sombreros de paja. "Sombreros pirí mostrados de otra manera, algo más chic, más vestible", corrige Sara y Norma agrega: "El sombrero pirí solo es un atuendo de trabajo campesino, pero para ponerte y caminar por la calle no da", dice.
En la elección del nombre del producto, los chistes sobre el "sombrero" -nombre que en la jerga popular sirve para designar los "cuernos"- tuvieron un importante rol.
"La intención era que la marca tenga el doble sentido del sombrero. Al principio elegimos Al fin... un sombrero como marca, pero como es muy genérico no se pudo registrar", recuerda Norma.
En su lugar, optaron por una propuesta más sutil. Luego de una tormenta de ideas y combinaciones, resultó La Chagall y como eslogan se agregó la frase Al fin... un sombrero. El nombre inspirado en la canción Óleo de mujer con sombrero -de Silvio Rodríguez- es producto de la admiración de estas mujeres hacia el cantautor cubano, que en un fragmento del tema, relaciona a una mujer que viste un sombrero con un cuadro viejo del pintor francés Marc Chagall.
Para todos los gustos
Milce Giménez Pecci es la encargada de dar el toque urbano a los sombreros adquiridos en Limpio. Además de añadir detalles, como piedras, flores o seda natural, las piezas son barnizadas con pintura al agua, en aerosol o sintética. En el precio de cada unidad (varían entre G. 70.000 y G. 150.000) está contemplado el trabajo manual, además de los variados apliques que lleva, aseguran sus creadoras.
Si bien La Chagall aún no cuenta con un punto de venta, sus propietarias reciben pedidos (0981 810-720) y realizan entregas a domicilio. Cuentan con modelos de ala ancha y corta para mujeres y hombres. Porque, como ellas dicen, no solo las chicas llevan sombrero.
Texto: P.B.
Foto: Fernando Franceschelli