Nico festejó sus 15 años junto a su mamá Stella Maris, rodeado de gente que día a día convive con él. No faltaron los globos, golosinas y una torta decorada especialmente para él. La celebración es por partida doble porque concluyó el 6º grado en el Programa Educativo para Niños con Discapacidad Física (Pendif), que forma parte de las áreas de gestión de la Fundación Solidaridad que este año cumple 40 años de vida institucional. En la fundación, Nico y su mamá reciben toda la atención y cuidados necesarios para su rehabilitación, luego de habérsele diagnosticado una parálisis cerebral a los 6 meses de su nacimiento.
"La convivencia y la experiencia nos permite aprender todos los días algo nuevo con los especialistas y los niños excepcionales. Una no está preparada para la vida como mamá, pero se aprende todo sobre la atención médica y la experiencia de los fisioterapeutas, que gracias a ellos Nicolás tiene muchos avances y mucha posibilidad de que llegue a caminar", destacó Stella en medio de la fiesta preparada en uno de los espacios de la fundación.
INICIOS. El servicio de la fundación se inició un 5 de diciembre de 1969, cuando el doctor Carlos Mersán junto a un grupo de amigos idearon la posibilidad de organizar un lugar para la atención de los discapacitados. "En aquel entonces hablar de discapacitados significaba hablar de un segmento oculto de la sociedad, no se quería hablar ni mostrar a un discapacitado en la familia y fue todo un desafío de mirar a este segmento y dedicarse a dignificarlo", recuerda el abogado Óscar Mersán, presidente del Consejo de Administración de la Fundación Solidaridad.
LOGROS. Muchos de los pacientes que llegaron salieron recuperados luego de tres, seis meses o en otros casos quedaron por años y alcanzaron la rehabilitación. De arrancar con nada más que ganas de ayudar, hoy esa iniciativa permitió la atención de más de 17.000 pacientes en toda una estructura que abarca 3.000 metros cuadrados de los 5.000 que ocupa el predio ubicado en el barrio Mburucuyá de Asunción. Allí funcionan los programas Cerenif, que es el centro de rehabilitación; Andar, que es el taller de órtesis y prótesis; Pendif, con el programa educativo, y Silfif, que se dedica al servicio de inserción laboral de los pacientes.
TRABAJO. "El servicio se traduce en detectar las capacidades, potenciarlas e incorporarlas en un banco de datos para el mundo laboral y con bastante éxito porque ya tenemos insertadas a varias personas a través de convenios suscriptos con empresas que se muestran sensibles y predispuestas a coadyuvar en estos programas", destacó Mersán.
Recordó que existe una legislación para el sector público de contar en su plantel con el 5% de personas con discapacidad. "Si bien es loable, la norma es una cosa y la realidad es otra, no solamente con la enunciación de que se debe hacer, sino que el cómo se debe hacer". La satisfacción forma parte del lenguaje de los integrantes de la fundación a través de los 40 años de vida institucional al servicio de pacientes y familias que atravesaron por momentos difíciles ante la necesidad de atención especializada.
DIGNIFICACIÓN DE LA DISCAPACIDAD
ADRIÁN SUEÑA CON UNA NOTEBOOK
Uno de los invitados a la fiesta de cumpleaños de Nico, fue Víctor Adrián que tiene 14 años y desde hace un año que llegó a la Fundación Solidaridad junto a su mamá Arsenia Giménez y su pequeño hermano Johnnatan. Desde ese momento pudo continuar sus estudios primarios que se vieron interrumpidos por una complicación física de sus huesos, que cada tanto se quiebran.
En su silla de ruedas, Adrián llega cada mañana desde el barrio Santa Rosa de Trinidad para estudiar en el Pendif. Cursa el cuarto grado y su sueño, según él mismo contó a ÚH, es tener una notebook para estudiar, mientras le realizan las sesiones de fisioterapia diarias.
En la fiesta de cumpleaños estuvo el doctor César Cubilla, uno de los pioneros de la Fundación Solidaridad, desde su incorporación en la década del 80. Muestra entusiasmo y energía a la hora de hablar de sus pacientes. Conoce cada caso y celebra los logros alcanzados por cada uno de ellos. "La rehabilitación de un paciente es lo más importante de la medicina. Al curar quedan las secuelas y la reeducación funcional o la rehabilitación es el tema", señaló Cubilla.
LOS NÚMEROS DE LOS SERVICIOS PRESTADOS
Por los servicios de la Fundación Solidaridad pasaron 17 mil pacientes, se hicieron unas 600 mil prestaciones, 5.500 aparatos ortopédicos, 1.162 prótesis y 1.242 reparaciones. Más de 1.000 niños y niñas fueron educados. Cuenta con una bolsa de trabajo con más de 50 candidatos y más de 10 inserciones exitosas en empresas e instituciones públicas.
Trabajan más de 60 personas, entre especialistas en fisiatría, ortopedia y traumatología, neurología, psicopedagogos, kinesiólogos, enfermeros y personal administrativo, entre otros profesionales.