Por Raúl Cortese
ENCARNACIÓN
La semana pasada, en base al relato de Visitación Vidal Encina, se decidió hacer la denuncia sobre la localización de tumbas NN de guerrilleros del Movimiento 14 de Mayo en Puerto Triunfo, Itapúa. La Fiscalía ordenó las excavaciones en el lugar, sin resultado positivo hasta el momento.
Los huesos en dicho lugar serían de algunos de los integrantes del M14, movimiento guerrillero que combatió contra las fuerzas de Alfredo Stroessner y cruzaban por esa zona hacia el Paraguay. Fueron torturados y luego ejecutados por los milicianos de la zona en el año 1959.
MÁS TUMBAS. Encina tiene 80 años de edad, y toda su vida, hasta donde le dio el cuerpo, se dedicó al obraje, a la extracción de maderas desde el interior de los montes de Itapúa.
"Yo estoy seguro de que los 7 cuerpos de mis amigos están enterrados en ese lugar, en Puerto Triunfo, y hay 30 más en fosas comunes, inclusive con mujeres enterradas por ahí cerca nomás", sentenció Encina.
Allí asegura que están enterrados los cuerpos de Daniel Esteche y Porfirio Portillo, ambos integrantes del grupo guerrillero 14 de Mayo, quienes fueron arrestados al intentar ingresar al país, en diciembre de 1959, movimiento que se alzó contra el stronismo invadiendo el Paraguay.
Vidal Encina, por entonces con algo más de 20 años, trabajaba en la extracción de madera (obrajero) por la zona y fue arrestado por el solo hecho de ser liberal. "Tuve suerte porque caí arrestado en la Marina, a cargo de un tal Segovia Moreno, un hombre muy educado. Si no, estaría enterrado con los demás", asegura. Fue por entonces que comienza a conocer acerca de los hechos acontecidos y las barbaridades que realizaban los milicianos, hombres de corto intelecto quienes asesinaban, torturaban y atropellaban hogares liberales con total impunidad.
LA BARBARIE STRONISTA
Encina relató cómo esos cuerpos antes de ser ejecutados por los milicianos eran salvajemente torturados. "Hacían cecina de las orejas, y se las hacían comer, o si no les cortaban los testículos para que mueran desangrados. Les metían madera dentro de los brazos estando vivos, para que mueran de la misma manera", recuerda.
La semana pasada Encina decidió compartir su testimonio con sus vecinos y amigos de toda la vida por primera vez. "Ya lo había contado a otra gente, pero nunca nadie se quiso meter, nadie hasta hoy me quiso ayudar", explicaba. Blas Guerrero y su esposa decidieron inmediatamente hacer la denuncia ante la fiscala Libia Centurión, quien ordenó la excavación en busca de los restos de las personas ejecutadas.