"La Iglesia reclama de las autoridades acciones firmes y eficaces para el rescate con vida del señor (Fidel) Zavala y la adopción de medidas adecuadas y permanentes para brindar seguridad a la población de la zona, que vive en zozobra por los hechos delictivos y criminales", afirmó la CEP en un comunicado.
Zavala, de una acaudalada familia dedicada a la ganadería, fue llevado de su hacienda, en Paso Barreto, a unos 500 kilómetros de Asunción, en el norteño departamento de Concepción, por al menos diez integrantes del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Los captores del empresario exigen a la familia un rescate de cinco millones de dólares, según fuentes policiales.
El vehículo del ganadero, usado en el plagio, fue abandonado en la misma propiedad con un artefacto explosivo colocado en su interior, que al estallar hirió gravemente a dos agentes que trabajaban en la búsqueda de los secuestradores y su rehén.
En el comunicado, los obispos paraguayos expresaron, además, "su más firme condena a la violencia manifestada con un nuevo hecho extorsivo (...), afectando asimismo a dos efectivos de la Policía Nacional que sufrieron graves heridas en el cumplimiento de su labor".
"Nada justifica tanta violencia. La vida y la libertad de las personas son valores fundamentales que no pueden ni deben estar subordinados a ningún fin, ya sea este de carácter económico, político e ideológico", puntualiza el pronunciamiento.
El EPP, una agrupación escindida del izquierdista Partido Patria Libre (PPL), opera en áreas de difícil acceso de Concepción y el vecino departamento de San Pedro, centro, la región más pobre del país, donde se ha atribuido ataques y robos de armas de puestos policiales y militares, además de quema de tractores de productores agrícolas.
Según las autoridades, los miembros de este grupo han recibido asesoramiento y entrenamiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para cometer esos hechos. EFE