Por Diana González Delgado
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El presidente Fernando Lugo se sumó a los cuestionamientos de varios referentes de su entorno con lo ocurrido en la Cámara Baja con el dirigente campesino Elvio Benítez.
A su criterio, este tipo de actitud no ayuda y más bien apunta a empeorar las deterioradas relaciones entre los campesinos y el Congreso.
"Posiblemente", se limitó a señalar al ser consultado sobre las consecuencias negativas del comportamiento asumido por un grupo de diputados colorados, liberales y oviedistas.
Consideró además antidemocrático el hecho de que los diputados hayan ordenado que Benítez sea echado del recinto parlamentario y a patadas por los guardias.
Lugo indicó que no hablaría del tema con Elvio, a quien se lo ve apegado a su gobierno.
El mandatario recibió todos los detalles y pormenores de lo ocurrido con el dirigente campesino de la boca de otro de sus aliados, el gobernador de San Pedro, José Ledesma.
Este, sin duda, fue más cauto, ya que en el momento del tratamiento de la interpelación al ministro del Indert, Alberto Alderete, decidió permanecer fuera del recinto parlamentario, evitando de esta manera correr la misma suerte que Benítez.
El dirigente campesino había decidido seguir de cerca el procedimiento desde la barra del público y no contaba con que los parlamentarios le sacarían en cara sus amenazas de "barrer" el Congreso.
QUE SE VAYA. Cuando el diputado oviedista Gustavo Mussi pidió uso de la palabra no para indagar a Alderete sino para cuestionar la presencia de Benítez, este solo sonreía y no se imaginaba que terminaría siendo expulsado.
Los mismos patriaqueridistas, que suelen ser el blanco del polémico dirigente campesino, consideraron que no había por qué echarlo a pesar de no compartir sus ideas.
Se impuso la mayoría, integrada por colorados, oviedistas y liberales, quienes decidieron tomar venganza.
Los guardias cumplieron con la orden de sus jefes y a empujones lo echaron.
Más de un parlamentario que estuvo en contra de lo acontecido consideró una decisión autoritaria y antidemocrática.
El grupo liderado por Benítez está prácticamente en contra del desempeño de los parlamentarios y ha lanzado todo tipo de cuestionamientos.
Más de una vez, el propio dirigente campesino pidió salir a las calles contra el Parlamento, y que se someta a la voluntad popular, alegando que solo se dedica a trabar los proyectos del Gobierno.
La dirigencia campesina cuestiona los obstáculos que presentan los legisladores.