Por Patricia Vargas
El ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Lacognata, dejó sentada la postura paraguaya "pacifista" y en contra de toda carrera armamentista en la región. En ese sentido, criticó a los países, como Bolivia, que "distraen" sus recursos en la compra de armamentos a pesar de que existen grandes desafíos sociales como la pobreza.
Recordó que Paraguay forma parte del grupo de naciones que no ha adquirido elementos bélicos o armamentos en los últimos años.
"Esto nos preocupa sobremanera porque creemos que hay desafíos en la región que están pendientes, problemas estructurales como el caso de la pobreza, la exclusión, y nos preocupa que algunos gobiernos puedan estar distrayendo recursos en compras de armas en vez de programas sociales", precisó ayer Lacognata luego de reunirse con el presidente Fernando Lugo.
Manifestó que el caso de Bolivia "tiene una sensibilidad especial para nuestro país".
El jefe de la diplomacia paraguaya recordó que la inquietud ante el eventual rearme regional fue expresada por su país durante la reunión extraordinaria de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) realizada la semana pasada en Bariloche, Argentina.
REUNIÓN. Lacognata sostuvo que por todo lo que implica la situación se decidió utilizar la herramienta diplomática "Mecanismo 2 + 2", que se ha conformado en el 2007 y consiste en la Reunión de Ministros de Defensas y Cancilleres, que tiene por objetivo crear un ambiente de confianza en lo que hace al tema de seguridad y defensa.
Este encuentro tendrá lugar el 10 de setiembre en Asunción y se aguarda la presencia de su par, David Choquehuanca.
La reunión ministerial la solicitó Paraguay después de conocerse unos informes de prensa en los que se afirma que el Gobierno de Evo Morales negocia con Rusia la compra de armamento diversos por valor de 100 millones de dólares con fondos propios supuestamente para proteger sus fronteras y luchar contra el narcotráfico.
Bolivia y Paraguay, los únicos países sin litoral marítimo en Suramérica, libraron la denominada Guerra del Chaco entre 1932 y 1935, por la posesión de tierras.
OTROS RECLAMOS. En los últimos 4 años Paraguay ha pedido tres explicaciones que tienen que ver con la seguridad nacional, incluyendo esta última, al Gobierno de Morales.
En el 2006 el Gobierno de Nicanor Duarte Frutos pidió a Bolivia que aclare el acuerdo que firmó con Venezuela, donde este país anunció la ayuda económica de US$ 100 millones para modernizar unos destacamentos bolivianos ubicados cerca de la frontera de Paraguay.
En junio pasado, el Gobierno de Fernando Lugo solicitó explicaciones sobre los soldados bolivianos que ingresaron en territorio paraguayo para capturar a dos compatriotas que supuestamente cometieron robo en una estancia.
Morales reconoció que sus hombres ingresaron al Chaco, pero no solicitó las disculpas correspondientes. Mediante un comunicado, solo aseguraron que ese tipo de situaciones no se volverían a repetir.
Luego de 15 días de ese comunicado, el canciller nacional Héctor Lacognata se vio obligado a volver a solicitar al Gobierno de Morales que los paraguayos secuestrados sean devueltos. Así lo hicieron, pero luego de tres días.
EFECTO DOMINÓ: PAÍSES SE REARMAN PORQUE EL VECINO LO HACE Y EMPIEZAN LAS HIPÓTESIS
La mayoría de los presidentes de América Latina, cuya inversión en la defensa nacional está aumentando, sostienen que no existe una carrera armamentista sino solo la modernización de equipos militares.
Sin embargo, a pesar de este argumento, todo apunta a que esta situación es un "efecto dominó". Es decir, la mayoría de los países que se están rearmando lo hace imitando a su vecino y pensando en hipótesis lejanas de conflictos.
Por ejemplo, Perú solicitó un crédito de 90 millones de euros para la ampliación de su presupuesto de Defensa, coincidentemente luego de que el Gobierno chileno confirmó que se encuentra en negociaciones con Rusia para una eventual compra de helicópteros MI 17, como también la adquisición de entre 20 y 28 aviones F–16 A/B, varios tanques Leopard II para el Ejército y tres fragatas misileras para la Armada.
El presupuesto que Chile dedica a sus ejércitos ronda los 4.000 millones de euros, mientras que Perú sólo dedica unos 1.100 millones de euros.
Bolivia se rearma desde que Venezuela, en el 2006, otorgó al gobierno de Evo Morales millones de dólares para modernizar destacamentos militares que están cerca de los de Paraguay.
La intención de Venezuela es tener de su lado a países considerados "de izquierda" supuestamente porque los EEUU están "al acecho".
El otro argumento utilizado por Bolivia tiene que ver con el llamado "Plan Colombia", que implica el rearme bélico de ese país con un importante apoyo económico de los EEUU.
Aunque distintos estudios aseguran que la región está lejos de llevar adelante una carrera armamentista clásica, los presupuestos cada vez aumentan más.
Brasil no quiso quedar atrás y también optó por aumentar su presupuesto de defensa.